La incertidumbre y el dolor marcan la estancia en Toledo de los familiares de las víctimas

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Toledo, 29 oct (EFE).- La incertidumbre sobre lo que les haya podido suceder a sus familiares esta marcando la estancia de los familiares de las víctimas que han pasado la noche en Toledo, ya que solo saben que figuran como desaparecidas y esperan que se les informe, en medio del abatimiento general y del dolor.

En la Casa Sacerdotal de Toledo han pasado la noche en torno a 60 familiares, que permanecen en sus dependencias custodiadas por la Guardia Civil entre escenas de dolor y desesperación, pero sobre todo con la incertidumbre de saber si las personas que buscan están fallecidas o en algún hospital, según han relatado Mari Carmen Bejarano y César Vicente, esposa e hijo respectivamente de César Vicente Sanz.

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Los dos lamentan que no se les esté informando sobre la suerte que han corrido los desparecidos, ya que desde Renfe les han dicho que no pueden decirles nada si no es oficial, lo que es común al resto de las familias que están acogidas en la Casa Sacerdotal, en la que hay también psicólogos y trabajadores sociales para darles apoyo en estos momentos.

César Vicente ha contado que desde las 8.30 horas de este miércoles no saben nada de su padre, sevillano como ellos, que viajaba en el asiento 13 A del vagón número 8 del AVE siniestrado que circulaba en dirección a Sevilla, aunque su móvil siguió dando señal hasta el mediodía.

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Aunque mantienen la esperanza de que siga con vida y de que esté en algún hospital, por que han podido saber que otra persona que viajaba a su lado, en el asiento 13 B, si ha sido atendida por los servicios sanitarios, según les ha contado la hermana de esta víctima.

Pero han insistido en reclamar que se les informe cuánto antes, e incluso en su desesperación han mostrado a las cámaras una foto de César Vicente Sanz, por si alguien puede identificarlo y darles alguna información, e incluso han dado a conocer los rasgos físicos de este desaparecido, que tiene 63 años, el pelo blanco y gafas, según han explicado.

Asimismo, han asegurado que esta situación de incertidumbre es común a todas las personas que esperan noticias en la Casa Sacerdotal de Toledo en medio del dolor, la incertidumbre y la esperanza.

La espera puede tener en algún caso un final positivo, como el de una familia que ha salido con premura de la Casa Sacerdotal y se ha subido a un turismo aparcado junto al edificio, mientras se ha oído a una mujer comentar por teléfono: "En Ciudad Real, si vamos para allá". EFE

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