El CSIC revela la paradoja: la vuelta de lobos y corzos tapa el declive de aves e insectos

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Zaragoza, 21 oct (EFE).- La recuperación de animales como lobos, corzos, jabalíes, osos y grandes rapaces en los paisajes rurales convive con un declive de insectos, anfibios y pequeñas aves, una paradoja que, según un estudio liderado por investigadores del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), tiene su origen en las transformaciones socioeconómicas del último siglo.

El trabajo, realizado en colaboración con la Universidad Miguel Hernández de Alicante y publicado en la revista 'Journal of Applied Ecology', formula un nuevo marco para comprender los ecosistemas y su conservación a partir de patrones ampliamente estudiados pero que hasta ahora no se habían conectado.

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Así, advierte de que el regreso de las especies más emblemáticas no implica necesariamente una recuperación de los ecosistemas, que pueden estar perdiendo buena parte de su biodiversidad menos visible por el declive de animales "menos llamativos" pero "igualmente fundamentales".

Los investigadores denominan este fenómeno 'macrorewilding' y 'microdefaunation', dos procesos aparentemente contrapuestos que responden a un mismo origen: los cambios experimentados por el mundo rural desde mediados del siglo XX.

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La acción del ser humano durante milenios, con persecución directa de grandes vertebrados, caza de subsistencia, sustitución de herbívoros silvestres por ganado, erradicación de depredadores y expansión de los paisajes agrarios redujo durante milenios las poblaciones y áreas de distribución de estos grandes animales.

Pero el declive rural, que conllevó el abandono de tierras agrícolas y ganaderas y la reducción de la persecución directa de grandes animales, unido a las políticas de conservación, ha favorecido la recuperación de numerosas especies de vertebrados, tanto herbívoros como depredadores.

Sin embargo, la presión humana sobre la fauna no ha desaparecido, sino que se ha transformado y ahora la intensificación agrícola, el uso de pesticidas y medicamentos veterinarios, la simplificación de los paisajes, el cambio climático y la expansión de especies invasoras están afectando especialmente a los animales de menor tamaño.

"La evolución de las sociedades agrarias hacia sociedades industriales y tecnológicas ha trasladado la presión humana de la persecución directa de grandes vertebrados a la erosión silenciosa de la fauna de menor tamaño", explica Mario Gaspar, investigador del IPE-CSIC y autor principal del estudio.

Esta situación puede generar una imagen engañosa sobre el estado de conservación de la naturaleza, ya que la presencia creciente de grandes mamíferos y aves rapaces puede hacer pensar que los ecosistemas están recuperando su equilibrio.

"Podemos estar viendo paisajes que experimentan un notable regreso de los grandes vertebrados y que por ello nos parezcan menos alterados. Sin embargo, simultáneamente están sufriendo un empobrecimiento silencioso de otros componentes de la fauna", advierte José Daniel Anadón, investigador del IPE-CSIC y coautor del trabajo.

Subraya que la recuperación de la gran fauna, aunque es "deseable y necesaria", no implica por sí sola que los ecosistemas hayan recuperado su integridad.

Los autores destacan además que grandes y pequeños animales mantienen numerosas relaciones ecológicas a través de la depredación, la competencia, la modificación de la vegetación, la carroña, el estiércol o el parasitismo y advierten de que este desequilibrio puede alterar procesos fundamentales para los ecosistemas, como la productividad vegetal, la descomposición de materia orgánica, la dispersión de semillas o la transmisión de enfermedades. EFE

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