José Carlos Díez, economista, ensalza la oportunidad de España frente a la caída de Alemania: “Tenemos costes laborales más bajos, pero nos falta red eléctrica y nos sobra burocracia”

“Alemania está perdiendo competitividad industrial y España tiene una oportunidad histórica”, asegura el experto

Imagen de una bandera de Alemania y España. (Canva)
Imagen de una bandera de Alemania y España. (Canva)
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España cuenta con una ventana de oportunidad histórica para atraer inversión industrial, según el análisis del economista José Carlos Díez. En su cuenta de X, Díez sostiene que “Alemania está perdiendo competitividad industrial y España tiene una oportunidad histórica”, una posibilidad que atribuye a los menores costes laborales y energéticos españoles. El economista acompaña ese diagnóstico de dos advertencias: “Nos falta red eléctrica y nos sobra burocracia”.

El planteamiento de Díez encuentra respaldo en un estudio de la aseguradora de crédito Coface. Según ese análisis, la producción manufacturera española ya superó los niveles registrados antes del conflicto en Ucrania, mientras Alemania e Italia continúan por debajo de esa referencia. La economista Laurine Pividal, autora del estudio, explicó que los costes laborales por hora en la industria española se situaron en 2025 un 43% por debajo de Alemania y un 40% por debajo de Francia, una diferencia que “permite a España seguir siendo especialmente competitiva” al compensar el déficit de productividad del país frente a sus vecinos europeos.

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El informe de Coface matiza, sin embargo, que esa ventaja resulta frágil: entre 2022 y 2025 los costes laborales españoles aumentaron un 14%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras la productividad avanzó a un ritmo cercano al 4%. La diversificación hacia sectores de alto valor añadido, como el farmacéutico y la electrónica, junto con la menor dependencia del gas gracias al despliegue renovable, explica buena parte de la resiliencia industrial española frente a Alemania e Italia, ambas más expuestas a la automoción y la metalurgia.

La industria alemana atraviesa un ajuste estructural

El trasfondo del diagnóstico de Díez se apoya en el deterioro que atraviesa la base industrial alemana. Un estudio del Instituto Ifo, y recogido por Reuters, documentó que la industria alemana perdió 496.000 puestos de trabajo entre 2019 y finales de 2025, una caída del 7,1% concentrada sobre todo en la automoción, la metalurgia y la maquinaria, los tres sectores que durante décadas sostuvieron el liderazgo exportador del país.

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Alemania. (Europa Press)
Alemania. (Europa Press)

Joachim Ragnitz, director gerente del Ifo, atribuyó ese ajuste a la pérdida de competitividad frente a China y advirtió de que los nuevos empleos generados en el sector servicios no compensan la pérdida de valor añadido industrial. “La economía puede mantener elevados niveles de ocupación y, simultáneamente, perder parte de su potencial de crecimiento”, señaló el experto. Esa transformación estructural es, en términos de Díez, lo que abre una posibilidad concreta para que España capte inversión que antes se dirigía al mercado alemán.

La red eléctrica, el obstáculo que señala Díez

La advertencia del economista sobre la falta de capacidad eléctrica coincide con datos recientes sobre el estado de la red española. Red Eléctrica comunicó el 1 de octubre que había concedido 18,52 gigavatios de capacidad de acceso a la red de transporte para nuevas demandas, de los cuales 11,05 gigavatios correspondían a instalaciones aún sin poner en servicio. En el segmento industrial, la compañía registraba 5.838 megavatios de capacidad adjudicada frente a 4.346 megavatios ya operativos, una diferencia que mide la distancia entre el permiso otorgado y la planta que efectivamente produce.

Un informe del Foro Industria y Energía y la consultora Opina 360, divulgado en septiembre, ofrece una radiografía más amplia del problema: el 86,5% de las subestaciones de acceso a la red española está saturado, lo que deja apenas 826 nudos libres de los 6.127 que operan en el sistema. La capacidad disponible cayó 282 megavatios en seis meses, hasta 7.118,6 megavatios, pese a que el Real Decreto-ley 7/2026 introdujo en marzo un mecanismo para penalizar a los promotores que reservan capacidad sin iniciar actividad.

El problema ya genera consecuencias concretas. En la III Cumbre Empresarial Comunidad de Madrid-Comunitat Valenciana, celebrada el 14 de octubre, Francisco Aranda, presidente de la Organización Empresarial de Logística y Transporte (UNO Logística), denunció que “hay proyectos que han abandonado implantarse en España porque no les podemos garantizar plazo eléctrico, no les podemos garantizar potencia”. Según los datos expuestos en ese encuentro, nueve de cada diez solicitudes de acceso y conexión a la red son rechazadas en la Comunidad Valenciana, donde el 91% de los nudos analizados está saturado.

Un plan de inversión busca destrabar la expansión de la red

Frente a ese diagnóstico, el Gobierno español prepara una ampliación de la infraestructura eléctrica. El Ejecutivo presentó una propuesta de inversión de más de 17.000 millones de euros para modernizar la red de transporte, una cifra 3.400 millones superior a la primera versión del plan y más del doble de los 8.200 millones previstos en la planificación vigente. El proyecto contempla 6.700 kilómetros de nuevas líneas y busca atender la acumulación de solicitudes de proyectos industriales, tecnológicos y de vivienda.

Coface apunta además a una posible ventana adicional hacia el final de la década: Alemania podría eliminar en 2030 las subvenciones que actualmente otorga a las industrias con alto consumo energético, un cambio que, combinado con la inversión española en infraestructura eléctrica, podría reforzar la posición competitiva de España. En paralelo, Díez propuso en otra publicación identificar y acompañar a los empresarios españoles innovadores, sin necesidad de subvenciones directas, una idea que suma a la discusión sobre competitividad industrial una dimensión que ya no se limita a comparar costes, sino a la capacidad de cada país para ejecutar los proyectos que esos costes podrían atraer.

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