Tatiana Țîbuleac: "Hay que hablar alto y claro sobre el alcoholismo, no ocultarlo"

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Irene Dalmases

Barcelona, 8 oct (EFE).- Llega la escritora moldava Tatiana Țîbuleac a la barcelonesa Casa Abacus arrastrando un tróley en plena gira española para hablar de su nueva y perturbadora novela, 'Cuando seas feliz, golpea tú primero', en la que aborda la relación entre un padre viudo, periodista durante la época soviética, y su hija Mila.

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En una entrevista con EFE, este jueves se ha disculpado por pergeñar, de nuevo, una historia que sacude al lector, como ya ocurría con la exitosa 'El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes', pero así es como escribe.

Publicada por Impedimenta y Amsterdam en catalán, Țîbuleac construye un relato sobre la memoria, las ausencias y las heridas que nunca se cierran, con dos protagonistas principales, un padre, que queda viudo en la capital moldava durante el régimen soviético, que bebe mucho y que debe hacerse cargo de una niña pequeña.

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El lector verá cómo crece esta niña, Mila, y cómo ya de mayor, caídos los regímenes comunistas, emigra a París, donde tampoco tendrá una vida especialmente feliz.

La novelista comenta que, al principio, quería adentrarse en la generación de su padre, que era la que ya protagonizaba su otro título, 'El jardín de vidrio', donde mostró su lucha por recuperar el idioma de Moldavia, el orgullo y la identidad nacional, "huyendo de la rusificación".

Ahora se adentra por una Moldavia en transición, "una transición que no acaba nunca y es por ello que hay tantas dificultades", con años muy difíciles, tras la caída del Muro de Berlín, en los que "la gente perdió puestos de trabajo, empezaron los procesos migratorios e incluso hubo gente que empezó a venderse, a traficar".

"Conseguimos todos aquellos valores que buscábamos, pero no nos supusieron estabilidad y yo quería escribir sobre lo que supuso para la generación de mi padre, pero también para aquellos que optaron por marchar, dos generaciones diferentes, aparentemente opuestas, pero conectadas por el miedo a ser felices, por la incapacidad de ser plenamente felices", ha dicho.

Su Mila, subraya, sería alguien que más que vivir, sobrevive, una mujer que es "muchas mujeres" que emigraron hace más de treinta años de países como Moldavia, en este caso a Francia, y que tienen que estar "constantemente demostrando que son mejor que los otros".

En las páginas de esta novela, por otra parte, muestra a una mujer alcoholizada, y no esconde que creció rodeada de alcohólicos, con un padre que también bebía mucho, y procedente de una familia que contaba con unas bodegas, aunque, remarca, nunca vio a sus abuelos borrachos.

"Quería hablar del alcoholismo en la mujer, porque es un tema oculto", ha considerado, y ha agregado que "ha llegado la hora de decirlo alto y claro, reivindicar que se hable de esto, no ocultarlo. El alcoholismo es una patología, que hay que tratar y ayudar a quienes la sufren".

Ha querido destacar que en Moldavia no se ve igual a una mujer alcohólica que a un hombre en estas mismas circunstancias, aunque se ha dado cuenta de que en España también ocurre lo mismo.

"A mí -ha confesado- me gusta el vino y bebo y he tenido épocas en las que pensaba que con la ayuda del vino podría ser más brillante y escribir mejor. Quizás no he caído en el alcoholismo porque soy madre y piensas que no quieres que tus hijos te vean de esta manera".

Reconociendo que su madre es la mártir de sus novelas, porque las madres que traza en sus obras siempre son desagradables, y la suya no lo es, Tatiana Țîbuleac está pensando en escribir un ensayo, porque está "cansada" de crear personajes para que digan lo que ella piensa y aunque sabe que será más complicado tiene ganas de profundizar en la memoria familiar desde la no ficción.

Autora que siempre utiliza el rumano para sus obras, que lleva años residiendo en Francia, lamenta que la guerra prosiga en Ucrania desde hace casi cinco años y remarca que los moldavos están "muy preocupados" porque no están en la Unión Europea, ni en la OTAN, y "no les protege nadie, siendo como son sus vecinos.

A la vez, advierte de que, por el momento, "la guerra está confinada en Ucrania": "Pero desde hace tiempo creo que es Europa la que está en guerra y que la idea de reconstruir el imperio soviético es una realidad y hay que tenerla en cuenta, hay que ver esta guerra como una guerra común que nos afecta a todos". EFE

(Foto)

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