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Luces y sombras en Asturias: nubosidad en la costa y cielo abierto en zonas altas

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Oviedo, 12 ago (EFE).- Asturias, una de las zonas privilegiadas de España para poder contemplar el eclipse total de sol, ha vivido este fenómeno astronómico con cielos totalmente cubiertos en toda la franja costera y muchos puntos del interior que limitaron su observación, mientras que en zonas altas y en la cordillera Cantábrica la situación fue totalmente opuesta.

De hecho, ante las previsiones de nubes bajas, nieblas y brumas en muchos puntos costeros y de la franja litoral del Principado, muchos asturianos, pero también turistas, optaron por coger el coche para desplazarse hasta zonas elevadas del interior de Asturias o de León en las que todo apuntaba a que estaba asegurada la observación del eclipse.

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El aumento del flujo de vehículos hacia la meseta se dejó notar en la autopista del Huerna (AP-66) y también en la N-630 y el puerto de Pajares, donde a lo largo de la tarde los arcenes de la carretera se fueron llenado de coches, al igual que el aparcamiento de la estación invernal, en la que el telesilla del Cuitu Negru funcionó de forma gratuita.

No obstante, la normalidad fue la tónica dominante a lo largo de la jornada, en la que, según ha señalado el consejero de Movilidad del Principado, Alejandro Calvo, hubo que llevar a cabo algunos cortes en los accesos a El Angliru y al Cabo Peñas dada la alta afluencia de vehículos y la escasez de aparcamiento.

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Las previsiones se cumplieron, y desde Castropol hasta Ribadedeva, la costa asturiana vio su cielo encapotado con unas nubes y niebla que no dieron tregua durante el eclipse, por lo que no puedo observarse el momento en el que la luna cubrió totalmente el disco solar, aunque sí cómo iba cayendo la oscuridad y volvía a hacerse la luz.

No obstante, cientos de personas se acercaron hasta el cerro de Santa Catalina, en Gijón, para seguir el fenómeno, al igual que en el monte Naranco o en el Parque del Oeste de Oviedo, donde la nubosidad y la niebla tampoco permitieron ver cómo la luna iba cubriendo el disco solar.

Imágenes similares se sucedieron en torno al centro Niemeyer de Avilés, en Luarca, Ribadesella o la comarca de la Sidra en los que la decepción se mezcló con el ambiente festivo.

Más suerte tuvieron quienes se acercaron a zonas altas de la cordillera, como Pajares o Tineo, donde se pudo observar en su plenitud el eclipse y cómo durante más de un minuto y medio lo cubría en su totalidad, algo que ya se vivió en Asturias 1905 y que no se volverá a repetir hasta el año 2180. EFE

(foto)

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