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Alerta del vertido de metales al Atlántico tras lluvias después de sequía en el río Tinto

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Huelva, 29 jul (EFE).- Investigadores de la Universidad de Huelva han analizado la dinámica de los contaminantes en el estuario del Tinto tras un episodio de precipitación torrencial posterior a una sequía, detectando niveles anómalos de plomo y arsénico, y han advertido del vertido masivo de estos metales al Atlántico.

Según han indicado en un artículo publicado en la revista Geogaceta, consultado por EFE, el estuario de la Ría de Huelva, constituido por la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, está considerado uno de los sistemas estuarinos más afectados del mundo por el Drenaje Ácido de Mina (AMD). La disolución oxidativa de los sulfuros de la Faja Pirítica Ibérica vierte de forma continuada un caudal de aguas extremadamente ácidas cargadas de metales pesados.

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Los investigadores del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Centro de Investigación en Recursos Naturales, Salud y Medio Ambiente de la Universidad de Huelva han evaluado un fenómeno crítico y escasamente documentado en la zona estuarina: el impacto del lavado de sales evaporíticas provocado por las primeras lluvias intensas tras un periodo de sequía.

Durante los periodos secos, la intensa evaporación provoca la cristalización y acumulación de sales sulfatadas altamente solubles en los márgenes y lechos fluviales; con la llegada de precipitaciones torrenciales, estas sales se disuelven masivamente, desencadenando una "ola" de acidificación y liberación de contaminantes disueltos hacia el océano Atlántico.

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El equipo investigador monitorizó un ciclo mareal completo de 12 horas (tomando 24 muestras cada 30 minutos) el 22 de enero de 2024 en el dominio fluvial del estuario del río Tinto, tras un evento de lluvia intensa que sucedió a una etapa seca.

El estudio revela una marcada oscilación condicionada por las mareas, de forma que durante la bajamar predomina la descarga fluvial del río Tinto y se alcanzan los valores más bajos de pH y las máximas concentraciones de metales disueltos y material en suspensión; mientras que durante la pleamar la entrada de agua marina eleva la conductividad y el pH (hasta un máximo de 4,7), provocando un efecto de dilución temporal.

Debido a que el pH se mantuvo marcadamente ácido en todo el ciclo (incluso en pleamar no superó 4,7), no se dio la neutralización necesaria para formar minerales secundarios que habitualmente adsorben y retienen metales. En consecuencia, la gran mayoría de estos elementos permaneció disuelta en el agua en lugar de precipitarse al fondo.

El análisis mineralógico mediante microscopía electrónica de barrido (FE-SEM) confirmó que el material particulado en suspensión está integrado por aluminosilicatos y oxihidroxisulfatos de hierro cargados con arsénico y plomo retenidos en su estructura.

Los autores concluyen que este evento de lluvia intensa representó la fase terminal de descarga del lavado de sales, movilizando ingentes toneladas de acidez y elementos potencialmente tóxicos directamente hacia el golfo de Cádiz.

Aunque el arsénico viaja retenido en el material en suspensión dentro del estuario ácido, el estudio advierte de que al alcanzar el océano Atlántico -donde el pH marino se sitúa en torno a 8- la carga superficial de los minerales de hierro se invierte, desencadenando la liberación masiva de arsénico disuelto en mar abierto. EFE

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