Fernando Aramburu: El asesinato de Casas me decidió a dar voz a las víctimas de ETA

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Vitoria, 21 jul (EFE).- El escritor Fernando Aramburu ha asegurado hoy que fue el asesinato del senador socialista Enrique Casas, en 1984, la primera víctima de ETA que conocía personalmente, el que le marcó y le decidió a dar voz literaria a las víctimas del terrorismo.

Aramburu y los también escritores Luisa Etxenike e Irati Goikoetxea han participado en la inauguración en el centro memorial de víctimas del terrorismo de Vitoria de la exposición "Narrar la herida. Las víctimas de ETA y la literatura", en la que han contado sus experiencias con el terrorismo.

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La muestra coincide con el décimo aniversario de la publicación de 'Patria' (2016), la novela de Aramburu que llevó a las víctimas de ETA a las listas de los libros más vendidos.

El escritor ha recordado sus inicios, cuando era joven "y solo quería ser poeta, y escribía en la modesta casa familiar en las afueras de San Sebastián".

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Allí, pusieron una bomba contra el transformador, "que me pilló escribiendo y derribó un cuadro que todavía conservo. Nos dejaron sin luz y no pude seguir escribiendo".

"Fue un atentado sin relevancia, pero de alguna manera para mí fue un sonido que venía de fuera que me interpelaba, que me decía que lo que yo estaba escribiendo era insuficiente o que había otras posibilidades de expresarse".

Pocos años después, ocurrió el hecho que le marcó, el asesinato del senador socialista Enrique Casas, en 1984, la primera persona asesinada por la banda que Aramburu conocía personalmente.

"Me marcó muy fuertemente, me causó una conmoción muy potente. Vi como introducían su féretro en la casa del pueblo en el barrio de Gros y, en ese momento, de una manera ingenua tal vez, adopté un compromiso personal que he mantenido en adelante", ha relatado.

"Un compromiso -ha añadido- que consiste en dos cosas: una, en dar cabida literaria a las víctimas de terrorismo, relatar su destino, su dolor, sus circunstancias cotidianas, y por otro lado, sostener públicamente un discurso sin tapujos contra el terrorismo de ETA".

"No sé si mi obra literaria es útil y valiosa para la formación de una memoria que se pueda compartir, otros lo dirán. Lo que si quiero decir es que estar aquí, hoy, en este lugar (el centro memorial) al que profeso mucho aprecio, me produce emoción, me da paz interior, me pone a buenas conmigo mismo. Creo que este es el sitio en el que debo estar como escritor y como ciudadano".

La escritora donostiarra Luisa Etxenike, ha explicado que en sus novelas ha introducido el punto de vista de las víctimas para librarse "de la tiranía discursiva del terrorismo", que imponía hasta su lenguaje.

Como en su libro 'Absoluta presencia', que ya en el título reivindica la presencia de las víctimas, Etxenike ha intentado que sus novelas fueran "cajas de resonancia para que el sonido de la voz de las víctimas se oyera alta y clara".

Irati Goikoetxea, autora de 'Herriak ez du barkatuko" ('El pueblo no perdonará') ha explicado que con su libro ha querido que el euskera, "mi lengua materna a la que tanto amo, también estuviera al lado de las víctimas de ETA".

La muestra que se inaugura hoy es un recorrido con manuscritos -como unos de Aramburu que ha bromeado diciendo que si lo llega a saber hubiera escrito con letra legible-, libros, y vídeos donde los tres escritores que hoy han estado en la presentación exponen sus vivencias sobre el terrorismo.

También el testimonio de la familia del escritor fallecido Raúl Guerra Garrido, del que hoy se ha recordado una conversación con su amigo el columnista José Luis López de Lacalle. "¿No nos van a disparar por escribir, no? ¿Y si nos disparan, no vamos a dejar de escribir, no?".

López de Lacalle fue asesinado por ETA, y Guerra Garrido, después de que ETA atacara seis veces la farmacia de su mujer y la acabara quemando, se fue a vivir a Madrid. EFE

(foto) (vídeo)

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