Melilla, el inicio adelantado del golpe militar que pudo cambiar la historia

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Paqui Sánchez

Melilla, 17 jul (EFE).- Este viernes se cumplen 90 años del golpe militar que dio lugar a la guerra civil española. Un alzamiento que en Melilla se adelantó un día respecto al resto del país y que pudo haber cambiado el curso de los acontecimientos en uno de los episodios más dolorosos de nuestra historia reciente.

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Todavía hoy existe cierta controversia sobre ello, pues mientras muchos mantienen que un chivatazo en Melilla precipitó los hechos, otros aseguran que en realidad el golpe estaba programado “el 17 a las 17” en toda España, si bien en la península se retrasó hasta no ver el resultado en África, cuyas milicias eran clave.

El investigador y periodista Enrique Delgado es de los que defienden esa teoría. “Sin el ejército de África, el golpe estaba condenado”, asegura a EFE, señalando como muestra que la sublevación fracasa en la mayor parte de las capitales, pero "el asunto determinante es que el ejército ya está sublevado en Marruecos y es lo que va a decidir la suerte de todos”.

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De no haber ocurrido así, sostiene que el alzamiento habría fracasado en la península “en un mes o dos como mucho”, en lugar del trienio bélico que terminó sufriendo España, porque “no había recorrido” y el gobierno “habría ido dominando sin problema las capitales y ciudades sublevadas”.

La historiadora Isabel Migallón apunta a “un topo” como la causa de que el alzamiento en armas se adelantara en Melilla un día respecto a los planes que los golpistas tenían para el conjunto del país y que llevaban un tiempo preparando e incluso proclamando pocos días antes en unas maniobras en Ketama “al grito de ‘café, café’, que era la consigna de ‘Camaradas Arriba Falange Española’”.

También el investigador Francisco Narváez alude a esa “filtración” que llevó a los golpistas a actuar “antes de ser desactivados”. En apenas una hora lograron “el control absoluto de la ciudad” tras tomar el ayuntamiento y la Comandancia Militar, a pesar de la oposición de su máximo responsable, el general Manuel Romerales.

Su negativa a secundar el golpe “le costó la vida”, al igual que a otros “cientos” de militares “que fueron fieles a la Constitución y al orden establecido”, lamenta Narváez junto a su tumba, situada fuera de los panteones militares, en cuya lápida se destaca su “fidelidad a la democracia”. Es parada indispensable en las visitas que cada año desde hace 50 realiza para explicar lo que ocurrió y honrar a las víctimas.

Sea como fuere, la realidad es que en Melilla el alzamiento ocurrió un día antes que en el resto del país, lo que llevó a Franco a concederle el título de ‘La Adelantada’ en 1962 mediante un decreto que aún sigue vigente y cuya derogación se ha pedido varias veces en el Congreso en los últimos años.

De todos modos, “ya no se utiliza”, resuelve Migallón al recordar cómo antaño ese título sí se veía en los escudos de los uniformes militares. Para ella, los títulos que sí importan son los de ‘Valerosa, Humanitaria y muy Caritativa’ que Melilla lleva a gala y no el de ‘La Adelantada’, que “tiene una connotación que enseguida lleva al 17 de julio”.

En opinión de Enrique Delgado, no es más que “una imagen que elaboran a posteriori, un neofranquismo dentro del franquismo”. Tampoco le da importancia. Para él, lo necesario es eliminar de las calles los símbolos que aún quedan, lucha que mantiene desde hace 26 años con su asociación.

Entre ellos, el monumento Héroes de España, que sigue en pie en pleno centro de Melilla y cuya posible retirada en la legislatura pasada generó debate político. Aunque fuera despojado de los símbolos, Delgado sostiene que no ha perdido su esencia porque lo levantaron en 1941 en el sitio donde estaba el Café La Peña, lugar de encuentro de la gente obrera tras su jornada laboral, “para sepultar su recuerdo”. EFE

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(Foto) (Vídeo)

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