Calor intenso e inestabilidad en altura, la clave que "dispara" las tormentas de verano

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Madrid, 8 jul (EFE).- El calor intenso en superficie y la inestabilidad en niveles altos de la atmósfera son la combinación que dispara las tormentas de verano, unos episodios que pueden volverse más frecuentes en un contexto de más días de calor extremo, ha explicado a EFE el portavoz de la Agencia de Meteorología en Madrid, Javier Armenteros.

"Siempre ha habido esta clase de episodios, pero lo que puede pasar a partir de ahora es que sean más frecuentes", ha afirmado Armenteros, que ha añadido que cuantos más días de calor se registren, mayor será la probabilidad de que coincidan los ingredientes necesarios para la formación de este tipo de tormentas.

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Según el portavoz, para que se produzcan tormentas tienen que darse dos factores al mismo tiempo: "un mecanismo de disparo en superficie, como el calor intenso, y condiciones favorables en niveles altos de la atmósfera, como una dana, que permitan que la tormenta se desarrolle".

En los últimos años, tenemos "más ingredientes": se suelen generar más danas, hace más calor y hay más probabilidad de que coincidan las dos cosas y se genere esta clase de tormentas, ha explicado.

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En este punto ha señalado que hay días en los que hace mucho calor, pero no hay ninguna tormenta porque no tenemos una dana por encima, y otros días en los que sí que hay una dana, pero como por abajo no hay nada que la inicie, tampoco pasa nada. "Tienen que coincidir los dos factores", ha subrayado.

En este tipo de episodios, el riesgo aumenta especialmente cuando las tormentas dejan poca precipitación y van acompañadas de fuertes rachas de viento, ya que pueden agravar el peligro de incendios forestales.

"Cuando las tormentas solo traen agua y no mucho viento son buenas para el campo, pero cuando cae muy poca precipitación o ninguna y hay rachas muy fuertes de viento, el riesgo de incendio se eleva", ha advertido el portavoz.

Esta situación se dio ayer en amplias zonas de España, incluida la Comunidad de Madrid, donde en la capital, el calor en superficie y la presencia de una dana en altura favorecieron la formación de tormentas fuertes, con poca precipitación y rachas intensas de viento.

Durante la tormenta de ayer en Madrid las precipitaciones fueron en general bajas: la estación de Ciudad Universitaria recogió 9,1 litros por metro cuadrado, el valor más alto registrado por la Aemet, mientras que en buena parte de la región las cantidades quedaron por debajo de los 5 litros por metro cuadrado.

Las rachas de viento, en cambio, sí fueron bastante generalizadas, con valores por encima de los 60 kilómetros por hora en buena parte de la Comunidad; La más intensa se registró en Alcalá de Henares, con 76 kilómetros por hora.

Armenteros ha señalado que en Madrid estaba activo el aviso amarillo por tormentas y que el episodio se ajustó a ese nivel de riesgo: "Fueron tormentas fuertes, pero no llegaron al nivel naranja en ningún sitio".

Aun así, ha reconocido que el impacto en Madrid suele ser mayor porque la región no está tan acostumbrada a este tipo de fenómenos como otras zonas, especialmente el área mediterránea, donde son más habituales los avisos naranjas o incluso rojos por tormentas.

En las últimas horas, la dana se ha desplazado ya hacia el nordeste peninsular, por lo que este miércoles las tormentas no afectarán a la Comunidad de Madrid, aunque sí podrán producirse en el nordeste, el Cantábrico y zonas de Teruel y Castellón, ha concluido el portavoz. EFE

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