Palma, 25 jun (EFE).- La Policía Nacional desarticuló la semana pasada una red criminal acusada de blanquear más de nueve millones de euros obtenidos mediante estafas online a miles de ciudadanos europeos, en especial belgas y alemanes, en un operativo que se saldó con la detención de nueve implicados en Sitges (Barcelona).
Las detenciones se han llevado tras dos años de una investigación desarrollada por el Grupo de Blanqueo de Capitales de Palma contra una compleja estructura criminal que operaba en las provincias de Barcelona y Baleares, según ha informado el cuerpo policial este jueves a través de una nota.
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Los arrestos se llevaron a cabo en su mayoría en una villa de lujo en Sitges, donde residía el líder de la organización con su pareja, y en la que se habían reunido con otros integrantes clave de la red.
Los investigadores se desplazaron desde Palma, donde contaron con un amplio dispositivo de agentes de la Jefatura de Barcelona.
La Unidad de Intervención Policial ejecutó el asalto al inmueble, los Guías Caninos hallaron importantes cantidades de dinero.
También estuvieron en el operativo numerosos agentes de la UDEF de Barcelona que procedieron, junto a los agentes de Palma, a la detención de otros integrantes de la trama en la capital catalana, entre ellos el asesor fiscal de la red y un lugarteniente.
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La investigación se inició a raíz de dos comunicados de la fiscalía alemana en relación con estafas en compraventas de diversos objetos, desde teléfonos hasta una excavadora, en las que el dinero de las víctimas había sido transferido a una empresa supuestamente radicada en Mallorca y dedicada al alquiler de barcos.
Se pretendía simular que eran pagos hechos por turistas alemanes, cosa que permitió eludir los controles antiblanqueo, aprovechando que la isla es un destino recurrente de viajeros procedentes del país germano.
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Los investigadores comprobaron que se trataba de una empresa pantalla, puesto que no tenía empleados, oficinas, ni barcos.
Además, varios de los detenidos falsificaron documentación para aparentar que se actuaba en el marco de la legalidad, todo ello mientras la empresa fantasma tenía como administrador a una persona que vivía en la indigencia.
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Después de varias indagaciones, los agentes descubrieron que el grupo criminal había urdido un complejo entramado con 16 empresas y 54 implicados, fundamentalmente en la provincia de Barcelona, donde vivían los investigados.
La Policía Nacional corroboró que algunos de los investigados habían cometido varios tipos de engaños: desde crear 26 páginas web que simulaban ser tiendas online, a través de las que estafaron a 3.500 ciudadanos alemanes, hasta aparentar ser departamentos de seguridad de entidades financieras para acceder a la banca online de empresarios.
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En un caso, la trama criminal llegó a transferirse 100.000 euros de un ciudadano belga en una sola operación.
Para evitar ser perseguidos en España, todas las víctimas de los fraudes estaban en terceros países.
Luego, la red criminal simulaba operaciones económicas reales que justificaban la riqueza de los líderes de la red en España.
Ante esta situación, los investigadores solicitaron colaboración a la Europol y llegaron a cooperar con la Policía de Bélgica en el esclarecimiento de numerosas estafas.
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Además de la falsa empresa inicial de alquiler de barcos de Mallorca, fueron creando una trama cada vez más compleja de sociedades que supuestamente operaban en distintos sectores, entre las que se movía el dinero.
Una parte importante de esas cuantías acabó invertida en criptoactivos, mientras que otra se dedicó a sufragar el ostentoso estilo de vida de los detenidos.
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Al iniciarse las actuaciones, los investigadores ya habían embargado un centenar de cuentas con saldos que rebasaban el medio millón de euros.
Además, en poder de los sospechosos se incautaron numerosos bienes de lujo: 2 deportivos de marcas italianas, otros 4 vehículos de alta gama, 2 motos acuáticas, alrededor de 200.000 euros en criptoactivos, más de 100.000 euros y 1.300 dólares en efectivo.
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También decomisaron media docena de lingotes de oro, una colección de 18 relojes de lujo y numerosas joyas y artículos de marcas de prestigio que se apilaban por las estancias del inmueble.
El valor total de los bienes intervenidos, todavía pendientes de tasar, rondaría los dos millones de euros. EFE
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