La finura de Calama frente a la tosquedad de Peinado ante el riego de fuga

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Nieves Albarracín

Madrid, 20 jun (EFE).- La diferente consideración del riesgo de fuga a la hora de decidir sobre la adopción medidas cautelares en las causas en las que se investiga, por un lado, al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y, por otro, a la mujer del actual jefe del Ejecutivo, Begoña Gómez, ha dado lugar a la emisión de dos resoluciones que resultan contrapuestas.

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La finura del juez José Luis Calama al rechazar la posibilidad de huida de Zapatero para denegar las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones populares ha contrastado con la tosquedad del instructor Juan Carlos Peinado a la hora de argumentar ese riesgo para justificar las adoptadas para Begoña Gómez: comparecencias quincenales, retirada de "cuantos pasaportes pueda disponer" y prohibición de salir de España.

La afirmación de Peinado de que los miembros de los Cuerpos de Seguridad Del Estado que custodian a Begoña Gómez en su condición de esposa del presidente del Gobierno "en un momento determinado pueden, bien por iniciativa propia o siguiendo órdenes de sus superiores jerárquicos" facilitar su fuga, ha levantado una ola de indignación en los sindicatos policiales, que les ha llevado a reclamar al magistrado una inmediata rectificación.

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"Resulta una auténtica barbaridad sugerir que miembros de la Policía Nacional, y en particular los agentes adscritos a la seguridad de la Presidencia del Gobierno, pudieran colaborar en una hipotética fuga (...), lo diga quien lo diga", ha bramado, entre otros sindicatos policiales, Jupol, cuya trayectoria no le sitúa precisamente como próximo al Gobierno.

Curiosamente, la observación que hace Peinado sobre los escoltas se contradice al mismo tiempo con la que acto seguido hace en su auto al señalar que la condición de actual presidente del Gobierno del esposo de Begoña Gómez "es algo efímero, y por tanto transitorio, y esa protección, o acompañamiento de los agentes de los cuerpos de Seguridad del Estado desaparecería, lo que facilitaría, aún más, esa hipotética fuga".

Es decir, según el juez, los escoltas podrían facilitar su huida y a la vez su ausencia incrementaría el riesgo de huida.

Este cuestionado modo de calibrar el riesgo de sustracción a la justicia -al menos desde los sindicatos policiales- hace inevitable compararlo, por ser tan reciente, con el que empleó el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama al denegar la imposición de medidas cautelares para Zapatero, para el que se llegó a pedir la prisión, la retirada de sus pasaportes -incluido el diplomático- y comparecencias quincenales.

En el auto que dictó tras tomarle declaración el pasado miércoles, Calama tuvo en cuenta para rechazarlas que Zapatero, quien también cuenta con escolta por su condición de expresidente del Gobierno, "es una persona de pública notoriedad, circunstancia que dificulta de manera evidente que pueda situarse en una posición de ilocalización o sustraerse discretamente al procedimiento".

"Su visibilidad pública y manifiesto arraigo en el territorio, unidos a la ausencia de cualquier indicio de intención evasiva, excluyen razonablemente la existencia de un riesgo de fuga real y actual", resolvió Calama.

Consideró además que, en este momento de la investigación, la retirada del pasaporte es "una restricción injustificada del derecho a la libertad personal y a la libre circulación, incompatible con el principio de proporcionalidad y con la prohibición de configurar las medidas cautelares como una pena anticipada".

También es cierto que la fase de ambos procedimientos no es la misma, el abierto a Zapatero acaba de iniciarse -de ahí que el juez hable de riesgo de fuga "actual", mientras que el de Begoña Gómez se sitúa en el marco del auto de apertura de juicio oral, situación que siempre incrementa el riesgo de fuga por estar más cercano el momento de sentarse en el banquillo con una petición concreta de pena.

Sin embargo, la alusión a los escoltas ha puesto en solfa la solidez de sus argumentos con respecto al riesgo de huida al dejarlo al albur de la profesionalidad de los policías que ejercen esa labor y sin aportar las pruebas o indicios que le han llevado a esa conclusión.EFE

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