Belén Escudero
Madrid, 19 jun (EFE).- Los jóvenes siguen conectándose a las grandes citas futbolísticas, como demuestra las audiencias del Mundial, pero lo hacen de una forma muy distinta a la de generaciones anteriores: con el partido en la tele y con el móvil en la mano van comentando jugadas por WhatsApp, siguiendo reacciones en redes o interactuando con creadores de contenido.
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Lejos de la idea de que la generación Z ha abandonado el fútbol, los informes de la consultora Barlovento, con datos de Fifty5Blue, constatan que los jóvenes continúan enganchándose a los grandes partidos, aunque, según los sociólogos del deporte consultados por EFE, no los ven como antes. El seguimiento no implica necesariamente una atención exclusiva del partido.
Los datos de audiencia de los partidos del Mundial hasta el momento no dejan lugar a dudas: los jóvenes no han abandonado el fútbol porque son el grupo de edad (de 13 a 24 años) con mayor cuota de pantalla desde el arranque, pero además de encender la tele, en el primer partido de la Roja frente a Cabo Verde, más de medio millón lo siguió durante los 90 minutos.
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Eso ha hecho que el Mundial haya multiplicado, por ejemplo, el consumo juvenil de La 1, es decir el fútbol ha sido capaz de atraer más a jóvenes que normalmente no consumen la cadena.
Pero, realmente, ¿están pendientes de lo que ocurre en la pantalla? Los expertos en la sociología del deporte coinciden en que la clave no es tanto si los jóvenes ven o no los partidos, sino cómo consumen y se relacionan con los medios tradicionales, a los que están acostumbrados los más mayores.
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El sociólogo investigador del deporte de la Universidad Rey Juan Carlos Raúl Sánchez García asegura que el uso simultáneo de varias pantallas forma parte ya de la manera habitual en la que las nuevas generaciones se relacionan con los medios convencionales. Una práctica que, según subraya, no afecta únicamente al deporte, sino al conjunto del consumo audiovisual.
Sánchez García rechaza interpretar este comportamiento como una incapacidad para concentrarse y considera que responde a una transformación más profunda derivada de la revolución digital.
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"No es que no tengan capacidad de atención; su realidad es distinta y simplemente están adaptados a ella. Han crecido con presencia permanente de las pantallas, las redes y una interacción constante con los contenidos y están acostumbrados a un ocio mucho más activo, donde ellos son protagonistas y partícipes", resume.
Una visión que comparte el catedrático de Sociología del Deporte de la Universidad de Córdoba David Moscoso. "La oferta del mundo digital es amplísima y variada, y para esa generación la pregunta es ¿por qué quedarse solo en el fútbol cuando internet es un mundo extraordinariamente rico de oferta de ocio?", comenta a EFE.
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Los jóvenes no suelen estar mirando todo un partido sin combinarlo con la repetición de las mejores jugadas con el móvil o chateando con amigos e incluso mirando otros contenidos porque "se pierden muchas cosas en redes sociales y les genera angustia", sostiene.
Los expertos no creen, por ello, que el fútbol haya dejado de ser un espacio de socialización porque, si antes la conversación se producía en el salón de casa o en el estadio, ahora gran parte de ella se desarrolla a través de esas otras pantallas.
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No obstante, David Moscoso considera que el sector debe seguir adaptándose a los cambios generacionales e incorporar fórmulas que hagan más atractivas las retransmisiones para las nuevas audiencias.
A pesar de todo, lo que está claro es que aunque la generación Z ya no vea el Mundial como lo hicieron sus padres, los datos demuestran que sigue estando delante de la pantalla cuando rueda el balón. EFE
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