Vigo (Pontevedra), 18 jun (EFE).- El armador del barco Simione, Pablo G.F., ha sido condenado a doce años de cárcel acusado de haber transportado cerca de 3.000 kilos de cocaína en diciembre de 2022, cuando el buque fue abordado en alta mar.
La sección quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo, le ha condenado también al pago de una multa de 600 millones de euros por organizar ese transporte desde África.
PUBLICIDAD
En la sentencia que ha divulgado el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), los magistrados consideran probado que el acusado cometió un delito contra la salud pública, en su modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud, concurriendo el subtipo agravado de extraordinaria gravedad, en atención a la cantidad de droga incautada y al uso de embarcaciones como medio de transporte.
La Sala impone a los tres tripulantes del buque, como autores del mismo delito, penas de prisión de entre siete años y medio (para uno de ellos por confesión tardía) y diez años, con multas de entre 220 y 500 millones de euros a cada uno de ellos.
PUBLICIDAD
Además, condena a otro acusado, que reconoció la actividad de acopio y lucrativa distribución de estupefacientes en el mercado ilícito, a seis años de prisión y al pago de una multa de 230.000 euros por el delito contra la salud pública.
Los magistrados afirman que el principal acusado "en su condición de armador" organizó la salida del buque del puerto de Luanda (Angola), se encargó de proveer el barco de tripulación -entre la que estaban dos de los condenados- y ejerció "el control y dirección de la embarcación a través de comunicaciones diarias" con uno de los tripulantes.
PUBLICIDAD
El 28 de noviembre de 2022, el armador, según consta en el fallo, viajó a Dakar (Senegal) "a fin de coordinar el atraque de la embarcación, gestionar el repostaje de combustible, la carga de víveres y el embarque de nuevos tripulantes", entre los que se encontraba el tercer condenado, que también era "conocedor de la finalidad ilícita de la travesía".
El tribunal relata que a principios de diciembre de 2022, el Simione partió del puerto de Dakar, tripulado únicamente por los tres acusados, quienes, siguiendo las coordenadas que previamente había facilitado el armador, navegaron hasta el punto convenido al sureste de las islas de Cabo Verde, donde recibieron de otro barco no identificado el cargamento de cocaína.
PUBLICIDAD
Después, emprendieron rumbo hacia las costas españolas y el armador mantuvo el control de la singladura de la embarcación a través de las comunicaciones diarias.
La Sala destaca que la droga, distribuida en 115 fardos, que contenían un total de 2.949 paquetes, tenía un peso neto de 2.866,52 kilos y una pureza del 77,3 %, con un valor estimado en el mercado ilícito de más de 106 millones de euros.
PUBLICIDAD
En la sentencia, los magistrados desestiman las alegaciones de nulidad de la validez de las pruebas obtenidas durante la investigación, si bien el fallo puede ser recurrido ante la Sala de lo Civil y Penal del TSXG. EFE
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD


