Barcelona, 16 jun (EFE).- Una base de dataciones de carbono 14 (o radiocarbono) en 45 yacimientos del Pirineo elaborada por investigadores de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) ha permitido confirmar la ocupación humana continuada en enclaves a más de 2.000 metros de altitud desde hace 10.000 años.
La investigación, publicada en la revista ArcheoLogica Data, detalla los tres yacimientos excavados con más dataciones a lo largo del tiempo: Abric de les Obagues de Ratera, a 2.320 metros, seguido de la Cova del Sardo (1.780 m) y el Abric del Portarró (2.280 m).
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El más antiguo es el Abric de les Obagues de Ratera, que ha sido habitado desde el Mesolítico hasta el siglo XX, donde pequeños grupos de cazadores-recolectores frecuentaban las áreas alpinas de la cordillera en un contexto de calentamiento climático progresivo y en el que todavía existían pequeños glaciares de circo en la zona.
"Esto es una secuencia temporal excepcional que muy pocos yacimientos de Cataluña tienen, no solo en la alta montaña", señala el coautor del estudio Guillem Salvador.
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El análisis muestra que hay periodos en los que se intensifica la actividad en áreas altas de montaña, como el final del Neolítico y a inicios de la época medieval.
La investigación aporta también la datación de las primeras trazas de arquitectura, que datan de la prehistoria, como en el Abric del Portarró, donde se han documentado construcciones con base de piedra seca y madera de hace 5.000 años.
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"Los datos permiten recorrer estas informaciones y muestran un hecho altamente relevante: que los yacimientos de zonas de alta montaña, que para nosotros se encuentran en lugares inaccesibles e inhóspitos, presentan muy a menudo secuencias de ocupación largas", explica el director del Grupo de Arqueología de la Alta Montaña (GAAM), Ermengol Gassiot.
Los expertos aseguran que los datos publicados ahora en acceso abierto modifican la idea de que las áreas de alta montaña son espacios vírgenes y ponen de manifiesto la presencia humana continuada a pesar de los contextos de variabilidad climática. EFE
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