Valladolid, 15 jun (EFE).- La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a catorce años de prisión a un hombre por un delito de agresión sexual cometido contra su expareja y a tres años por descubrimiento y revelación de secretos.
Según la sentencia, facilitada este lunes por fuentes del TSJCyL, el procesado mantuvo una relación sentimental con la víctima, quien puso fin a la relación en julio de 2024.
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Posteriormente, durante la madrugada del 24 de agosto del mismo año, el procesado realizó varias llamadas de teléfono a su expareja, quien en esos momentos se encontraba de fiesta con unas amigas y, como ella no quería hablar con el acusado, contestó una amiga y dijo que la víctima no quería saber nada de él y que la dejara en paz porque si la seguía molestando le iban a denunciar.
Sobre las 05:30 horas de la misma fecha, cuando la mujer regresó a domicilio, fue abordada por la espalda en el portal de su casa por el procesado, accediendo ambos por la fuerza a la vivienda de la afectada, tras lo que se entabló entre los dos una discusión en la que el acusado se mostró celoso porque ella había salido de fiesta.
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El encausado cogió un cuchillo de la cocina y de forma intimidatoria le siguió recriminando que saliera de fiesta con sus amigas y con otros hombres, exigiéndole que le enseñara el teléfono y la contraseña para desbloquearlo, a lo que se negó la denunciante.
El procesado la condujo por la fuerza hasta su habitación, sin soltar el cuchillo. Cuando estaban en el dormitorio sostuvieron un forcejeo y la víctima comenzó a gritar, momento en el que el procesado cometió la agresión sexual.
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Tras finalizar la agresión bajo la presión de lo ocurrido y, ante la insistencia del procesado, la mujer accedió a entregarle su teléfono móvil desbloqueado, hecho que aprovechó el acusado para revisarlo y acceder al contenido de sus conversaciones privadas entre las que se encontraba una con un hombre pudiendo ver su número de teléfono.
Antes de abandonar la vivienda el acusado cogió una maleta y metió en ella parte de la lencería de la perjudicada diciéndole: “yo te la he comprado y no te la vas a poner con ningún otro hombre”, “esto te pasa por salir de fiesta y estar con otros hombres”, “cada vez que lo hagas esto es lo que volverá a pasar.”
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Cuando el procesado abandonó el domicilio, valiéndose de la información que había obtenido tras acceder a las conversaciones privadas de su expareja, sobre las 8:15 horas llamó por teléfono al hombre cuyo número había visto y le preguntó por la relación que mantenía con la mujer.
Le advirtió de que habían retomado la relación sentimental y que tuviera cuidado porque sabía por dónde salía de fiesta. EFE
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