Cristina García Casado
Salamanca, 12 jun (EFE).- La primera mujer estadounidense en torear a pie en España, Honey Anne Haskin, recorre a sus 72 años el país de plaza en plaza siguiendo a su gran ídolo, Morante de la Puebla, anunciado este viernes en Salamanca dentro de una corrida concurso de ganaderías con motivo de la festividad del patrón.
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Ana de Los Ángeles, con 'ele' mayúscula por su ciudad natal, era el nombre español con el que salía a torear en la segunda mitad de los años setenta, cuando terminó la prohibición de que la mujer toreara a pie en España, un apodo que le gustaba ya que al menos solo la juzgaban "como mujer y no también como extranjera", relata en una entrevista con EFE.
"Siempre hay machismo contra la mujer en los toros y también hay ese rechazo contra los extranjeros al considerarse que es un arte español, con lo cual así al menos no tenía ese doble juicio negativo", añade en referencia a su nombre artístico.
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Haskin, ya jubilada, mantiene su amor por la tauromaquia a través de la misión de ver todas las veces posibles a Morante de la Puebla, de quien quedó prendada cuando lo vio por primera vez hace una década en Tijuana (México), donde se hizo "morantista para siempre".
"Siempre tuve el sueño de volver a España a seguirle por todo el país una temporada completa, pero no puedo quedarme todo el año pagando hoteles y viajes, así que voy haciendo todo lo que puedo", cuenta la también copresidenta del club taurino más antiguo de Estados Unidos, el de Los Aficionados de Los Ángeles.
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Comenzó a seguir a Morante por la televisión pero tras verlo en la plaza todo cambió: "Él está a otro nivel, tiene un arte tan profundo, tan mágico, tan inspirado; junta toda la historia del toreo en una actuación, es un fuera de serie, un superdotado", dice entusiasmada.
Su ruta de este año comenzó en la feria de Sevilla, en abril, después volvió a Estados Unidos y el 30 de mayo regresó para seguirlo por las plazas de Aranjuez (Madrid), Granada, Toledo, Salamanca y próximamente en Burgos, tras lo cual debe retornar a casa durante el verano pero con la idea de viajar de nuevo en septiembre para las corridas de Ronda (Málaga), Murcia y Sevilla.
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"La ilusión que tengo es verlo todo lo que puedo. En persona solo lo he visto una vez cuando un conocido de los dos me llevó a un hotel de Sevilla para que me tomara una foto con él", relata, y se apresura a decir: "Es un señor muy amable".
Haskin heredó la afición de sus padres a pesar de que no tienen ninguna raíz hispana, y pronto viajó a México, a principios de los setenta, con la idea de hacerse fotógrafa taurina.
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"Me aficioné a los toros en Tijuana (donde años más tarde quedaría prendada de Morante) pero me di cuenta de que no quería quedarme de espectadora sino torear", narra sobre un sueño que comenzó en México con 19 años pero finalmente cumplió en España gracias al consejo del torero Antonio José Galán.
Llegó a torear en noventa novilladas, aunque encontró muy difícil dar el salto a hacerlo con picadores, y trazó una carrera que fue alternando España (de 1975 a 1980), México (donde no la dejaban sindicarse y, por tanto, tener seguro médico, por ser mujer), y de nuevo España en 1989, cuando vivió en Jerez de la Frontera (Cádiz) en lugar de en Madrid.
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Cuando murió su apoderado de un infarto y ella tenía 35 años, decidió dejarlo pero con la idea de quedarse a vivir en España como camarógrafa, pero su padre la embarcó en un proyecto en Costa Rica que no salió tan bien como estaba previsto y ya después tuvo que regresar a vivir en Los Ángeles, desde donde ahora parten sus periplos morantistas. EFE
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(foto) (vídeo)
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