Arguineguín (Gran Canaria), 11 jun (EFE).- El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha agradecido al papa su presencia este jueves en el muelle de Arguineguín porque, ha dicho, "no es un gesto más", sino un "recordatorio de que nadie es invisible, de que cada vida cuenta, y de que la indiferencia no puede ser nunca la respuesta".
"Le recibimos en este puerto de Arguineguín, un lugar que el mundo ha llegado a conocer no solo por su belleza, sino también por el dolor y la esperanza que aquí se entrelazan. Este muelle, al que muchos han llamado “puerto de la vergüenza”, ha sido testigo de la llegada de miles de personas que huyen del hambre, de la guerra y de la desesperación", son las primeras palabras que ha pronunciado Mazuelos para dar la bienvenida a León XIV.
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El prelado ha recordado que, siguiendo la Ruta Atlántica, una de las más peligrosas del mundo, miles de hombres, mujeres y niños han llegado al archipiélago canario en cayucos y pateras principalmente desde Senegal, Mauritania, Gambia, Mali y Marruecos, realizando travesías que pueden superar los 1.600 kilómetros.
Las condiciones del viaje, la precariedad de las embarcaciones y la ausencia de medios de rescate en alta mar generan un número elevado de víctimas, "muchas de ellas invisibilizadas", ha añadido Mazuelos, que ha remarcado que estas personas arriesgan todo y "buscan simplemente vivir con dignidad".
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Una migración que revela "heridas profundas" como la desigualdad, la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades, pero que también "abre caminos nuevos de encuentro, solidaridad y fraternidad".
"Su presencia aquí, Santo Padre, no es un gesto más. Es una luz. Es un recordatorio de que nadie es invisible, de que cada vida cuenta, y de que la indiferencia no puede ser nunca la respuesta. Este lugar, que ha cargado con el peso del sufrimiento, puede también transformarse en símbolo de acogida, de justicia y de humanidad. Y hoy, con su visita, damos un paso hacia esa transformación", ha subrayado el prelado.
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Para el obispo de Canarias, la dignidad humana "es anterior a cualquier legislación y la vulnerabilidad no disminuye la dignidad, sino que exige mayor protección", una perspectiva humanizadora que, a su juicio, permite a la Iglesia ofrecer "una mirada ética" que prioriza a la persona sobre cualquier interés.
También reconoce, ha continuado, a los que ha denominado "ángeles de la guarda de las personas migrantes", representados este jueves en los miembro de Salvamento Marítimo, Policía Nacional, Guardia Civil, Cruz Roja, Cáritas y todas las realidades eclesiales que trabajan en primera línea de acogida.
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Ha agradecido también la labor de todos los pescadores canarios, representados en la cofradía de pescadores de Arguineguín, lo que ha arrancado un efusivo aplauso entre las cerca de 2.000 personas que están en el muelle de Arguineguín.
"Cada migrante es un rostro concreto, no un número", ha subrayado Mazuelos, que ha pedido al papa que les ayude "a mirar con compasión, a actuar con valentía y a construir una sociedad donde ninguna persona sea tratada como un problema, sino como un hermano o una hermana"
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"Bienvenido, santo padre, a este rincón del mundo donde el dolor y la esperanza conviven, y donde su mensaje puede sembrar futuro", ha concluido el obispo. EFE
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