Àlex Gutiérrez Páez
Barcelona, 10 jun (EFE).- Sillas de playa, banderas vaticanas y paraguas para protegerse del sol han marcado la espera de miles de personas de todas las edades y nacionalidades que durante horas han aguardado para acompañar al papa León XIV en su camino en papamóvil hacia la Sagrada Familia, el colofón de su visita a Barcelona.
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Nadie quería perderse los momentos previos a la misa solemne y la bendición de la Torre de Jesús, un acontecimiento histórico en el templo de Antoni Gaudí que adquiere especial relevancia al coincidir con el centenario de la muerte del máximo exponente del modernismo catalán.
"Viva el papa" o "Papa León, te queremos un montón" son cánticos que se han escuchado durante el trayecto en papamóvil de León XIV, en el que ha vuelto a bendecir a numerosos bebés, en un recorrido que ha comenzado en la confluencia de la calle Rosselló con paseo de Gràcia.
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Todos ellos han mostrado su cariño a Robert Prevost, quien durante su paso por Barcelona se ha atrevido a pronunciar algunas palabras en catalán, ha disfrutado viendo los 'castellers' y la Abadía de Nuestra Señora de Montserrat, ha escuchado el testimonio de los reclusos de Brians 1 y ha visitado la parroquia de Sant Agustí del barrio del Raval, conocida popularmente como la Catedral de los pobres.
"Me hace mucha ilusión ver al papa y que haya venido a Cataluña. Estoy muy contenta y lo quiero mucho", cuenta a EFE Antonia, una barcelonesa de 93 años que no ha querido perderse la oportunidad de arropar al santo padre en su tierra.
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Tampoco ha desperdiciado la ocasión Mariela, argentina que vino a Barcelona para conocer a su primer nieto y que ha aprovechado su estancia en la Ciudad Condal para ver a León XIV.
"Ayer lo vi en la Catedral y hoy espero verle en el papamóvil, que es más lindo. Quiero agradecerle la llegada de mi nieto, que nació hace un mes y medio", ha destacado la feligresa, quien ha podido ver el vehículo del papa una hora antes de su llegada.
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Acompañada de sus dos hijos pequeños y con un tercero en camino, Marta y su marido han acudido al centro de Barcelona con otros familiares con niños, que afirma que llevan semanas preparando la visita del pontífice en sus escuelas, con banderas y canciones.
"Hemos venido con nuestros hijos para que lo vean de cerca. A ver si tenemos la gran suerte de que los bendiga", señala con una gran sonrisa esta devota, rodeada de cochecitos de bebé.
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En representación de los jóvenes, Inés, Marcos y Micaela, miembros de la parroquia de Santa Inés, en el distrito de Sant Gervasi de Barcelona, quieren demostrar al pontífice que muchos también viven la religión desde las edades más tempranas.
"Nos han salido un mogollón de vídeos del papa dando charlas, pero queríamos verlo en persona", añade Micaela.
Si bien entre la muchedumbre había gente de varias nacionalidades, sobre todo españoles, la cita ha atraído especialmente a residentes y visitantes peruanos en Barcelona, que se han acercado a los alrededores del templo para agradecer a León XIV sus años de dedicación pastoral en el país sudamericano.
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"El papa está obrando bien, por la gente pobre y los inmigrantes. En Perú hizo muchas obras, ha sido bien querido en Chiclayo y en Lima. Allí lo adoran y aman, por eso hoy ha venido mucha gente de Perú", relata Nelda, "muy emocionada", quien no ha dejado ninguna duda de su origen al lucir una camiseta con la bandera del país.
Su compatriota Yéssery se ha llevado una "gran sorpresa" esta mañana cuando al aterrizar en el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat le han dicho que el papa estaba en la ciudad: "Es muy grato saber que el papa está aquí porque en Chiclayo hizo mucho por el pueblo, aconsejando y dando sus misas", subraya.
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"Tengo muchas ganas de disfrutar de esta fiesta de la alegría", celebra José, feliz de recibir en su "segunda casa" al papa que con tanto cariño recuerdan en su tierra natal y que hoy hará historia bendiciendo la cúspide de la iglesia más alta del mundo. EFE
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