Redacción deportes, 7 jun (EFE).- La selección italiana, verdugo de España en semifinales, se coronó nueva campeona de Europa sub-17 al imponerse este domingo por 3-4 en la tanda de penaltis a Bélgica, que parecía destinada a la victoria tras adelantarse a los 85 minutos con un gol de Noa Ojea.
Cuando todo parecía perdido para los 'azzurrini' de Daniele Franceschini, sacaron el gen competitivo que siempre ha caracterizado al fútbol italiano y que parecen haber perdido sus mayores para forzar la tanda de penaltis (1-1) con una pena máxima transformada por Marcello Fugazzola.
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El delantero del Atalanta, que había ingresado en el terreno de juego apenas unos minutos antes, no desaprovechó el penalti cometido por Xander Dierckx al repeler con un brazo un remate de Francesco Ballarin tras un saque de esquina.
Una tanda de penaltis en la que todas las miradas estaban puestas el portero italiano Christian Lupo, que ya se convirtió en el héroe de las semifinales ante España al detener tres penas máximas, una a Christian Imga en el tiempo reglamentario y dos a Ian Mencía y Enzo Alves en la decisión del partido desde los once metros.
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Una capacidad para detener penaltis de la que el guardameta del Lecce volvió a hacer gala en la final al detener el cuarto lanzamiento del conjunto belga, de Noa Ojea, que no pudo volver a batir a Lupo como sí hizo a falta de cinco minutos para la conclusión del tiempo reglamentario.
Pero Edoardo Rocca no supo aprovechar la parada de su compañero y volvió a dar vida a Bélgica tras mandar fuera la pena máxima que lanzó y dejar todo igualado (3-3) a falta del quinto y último lanzamiento.
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El lateral Tinus Moorthamer estrelló el balón en el larguero, lo que otorgó a Diego Perillo la oportunidad de sellar la victoria de Italia, que no falló y con un potente y preciso disparo puso el definitivo 3-4 que permitió a los 'azzurrini' conquistar su segundo título de campeones de Europa sub-17 tras el logrado en 2024 en Chipre. EFE
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