Barcelona, 6 jun (EFE).- Un casco gris, con cables y parches blancos, es el futuro de la neurociencia, según ha explicado a EFE Ana Maiques, cofundadora de Neuroelectrics, la empresa que ha desarrollado el dispositivo portátil 'Starstim', capaz de monitorizar, diagnosticar y tratar con estimulación eléctrica transcraneal diversas patologías cerebrales, como la depresión o la epilepsia.
"Es un dispositivo inalámbrico, portátil, que te podrías llevar a casa", ha detallado Maiques, quien destaca que la tecnología necesita entre cinco y veinte minutos para evaluar la actividad eléctrica de las neuronas de un paciente.
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El dispositivo permite "decodificar" el cerebro desde una perspectiva eléctrica sin requerir la intervención de un especialista técnico, ha explicado la consejera delegada y cofundadora de la compañía barcelonesa Neuroelectrics, que comparte cargo con su socio, Giulio Ruffini.
Maiques ha subrayado que los aparatos tradicionales de electroencefalograma, que evalúan la actividad eléctrica de las neuronas en la corteza cerebral, han quedado relegados en muchos centros por su tamaño y complejidad.
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"Normalmente son carros muy grandes y necesitan de un técnico especialista. Con el 'Starstim' democratizamos el uso de esta prueba diagnóstica en zonas donde no se utilizaba hasta ahora", ha señalado.
La portabilidad del 'Starstim', según Maiques, permite que una enfermera pueda operarlo "fácilmente", para que sea el médico quien realice el seguimiento del paciente y valore el tratamiento más adecuado en función de los resultados, ha indicado.
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"En todo lo que implique al cerebro, 'time is brain' ('el tiempo es cerebro'). Cuanto antes hagas un diagnóstico rápido y apliques el tratamiento necesario, más tiempo evitas que se prolongue el daño cerebral", ha advertido Maiques.
El impacto del 'Starstim' se concentra, de momento, en los servicios de urgencias y en las unidades de cuidados intensivos (UCI), zonas en las que el paciente necesita de una respuesta más inmediata.
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Hospitales como el de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), el de Vall d'Hebron en Barcelona, o el Universitario Arnau de Vilanova, en Lleida, ya usan el dispositivo en la parte de diagnóstico, según ha detallado la cofundadora de Neuroelectrics.
"Nuestra tecnología, junto con la resonancia magnética, nos puede dar mucha información sobre qué está pasando en el cerebro a nivel de redes neuronales", ha subrayado Maiques, que defiende la tesis de que el futuro de la neurociencia pasa por dispositivos portátiles, accesibles y no invasivos.
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Más allá del diagnóstico, Neuroelectrics trabaja en la vertiente terapéutica del dispositivo, que utiliza pequeñas corrientes eléctricas aplicadas a través del cuero cabelludo para estimular regiones específicas del cerebro.
Así, la empresa participa actualmente en un ensayo clínico para evaluar la estimulación cerebral no invasiva como tratamiento para pacientes con epilepsia resistente a la medicación y con el horizonte puesto en su aplicación contra la depresión.
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Este estudio se produce en colaboración con la Agencia de Medicamentos y Alimentación (FDA), entidad del gobierno estadounidense responsable de proteger la salud pública, y se apoya en una red de 40 hospitales de Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos y España, entre los que se encuentran barceloneses de Sant Joan de Déu, el Clínic, Vall d'Hebron y Hospital del Mar, entre otros.
Con el objetivo de producir el salto a la estimulación cerebral, Maiques captó 20 millones de dólares de inversores estadounidenses en Boston, ciudad donde la compañía también tiene presencia.
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"Es un ejemplo de una emprendedora y una empresa nacidas en Barcelona que han escalado su éxito a Estados Unidos", ha afirmado la consejera delegada.
En la actualidad, Neuroelectrics, fundada en 2011, factura unos 10 millones de dólares anuales en la división de diagnóstico, con presencia en 75 países y 30 distribuidores internacionales. EFE
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