Madrid, 6 jun (EFE).- Durante el encuentro privado entre Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas con León XIV en la sala Gasparini del Palacio Real este sábado, previo al encuentro con las autoridades, ha habido un intercambio de regalos entre los que se encontraban productos asturianos y monedas del año Gaudí.
Los reyes han entregado al papa una edición conmemorativa de 'De my mano. Autógrafos de Isabel La Católica', una reproducción facsímil de todos sus documentos y heterógrafos de la monarca, una obra que conmemora los 550 años de la proclamación del reinado de Isabel La Católica.
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Entre los presentes se incluyen mapas de América en los libros españoles de los siglos XVI a XVII, un estudió histórico-cartográfico centrado en la representación del continente americano dentro de las obras publicadas en España entre los siglos XVI y XVII.
Además, han entregado al papa una colección de monedas 'año Gaudí' con las que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha rendido homenaje al legado del arquitecto catalán con motivo del centenario de su fallecimiento y un lote de productos asturianos como homenaje que resume la riqueza y variedad agroalimentaria de Asturias.
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Por su parte, el pontífice ha dado a los reyes una placa diseñada por la artista Daniela Longo, una medalla conmemorativa del viaje apostólico a España, donde a la izquierda se sitúa la imagen de la Virgen de la Almudena; en el centro se desarrolla la representación de la Sagrada Familia, símbolo eminente de la fe y de la tradición cristiana española.
En la parte inferior, un amplio motivo ondulado evoca el mar, sugiriendo la apertura y el encuentro entre los pueblos y, en particular, las etapas insulares del Viaje Apostólico a las Islas Canarias, Gran Canaria y Tenerife. Alrededor, la inscripción "HISPANIAM VISIT - VI–XII IVN. MMXXVI".
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El segundo presente es el mosaico "Cristo Sol", realizado por los mosaicistas del Estudio del Mosaico Vaticano, una interpretación de una representación presente en la Necrópolis Vaticana, bajo la Basílica de San Pedro.
La imagen se encuentra en la bóveda del llamado Mausoleo M, conocido también como Tumba de los Julios, y data de finales del siglo III. Representa a un joven sobre un carro solar, con rayos alrededor de su cabeza.
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La obra retoma la iconografía de Sol/Helios, reinterpretada en clave cristiana como Cristo, “luz del mundo”. Se trata de una de las representaciones más antiguas de la ascensión de Cristo en el arte occidental. En el contexto funerario, la imagen asume un fuerte valor simbólico de esperanza y resurrección.
El mosaico está compuesto por numerosas y pequeñas teselas de esmalte y oro, aplicadas con el tradicional mástique adhesivo vaticano a base de aceite de linaza. Las teselas de oro se utilizaron en particular para la vestidura y la aureola de Cristo. EFE
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