Carlos Alberto Fernández
Vigo, 6 jun (EFE).- En su día alma máter del grupo punk Siniestro Total, Miguel Costas ha cambiado las cuerdas de la guitarra por el papel y da voz a sus memorias en '¡Esas palmas, coño!' (Roca Editorial) con el periodista Renato A. Landeira como compañero de partitura y sin perder un ápice de su ironía gallega, la que carga en sus letras y su libro.
PUBLICIDAD
Juntos ofrecen una crónica social en la que Costas demuestra que, a pesar de los años, sigue conservando el descaro de siempre, ahora frente a una sociedad plagada de "ofendiditos" y obsesionada con los likes en las redes sociales.
El libro "suena bien", asegura Costas, tras invitar a EFE a compartir banco, entre él y Landeira, en un parque de su Vigo natal para esta entrevista a la que acude fiel a la chaqueta americana, aunque sin camiseta blanca por debajo -al menos, a la vista-.
PUBLICIDAD
Asegura que su ópera prima literaria "da casi más trabajo que un disco". En ella hilvana su vida, desde que nació hasta, prácticamente, sus actuales 65 años. Son más de 400 páginas, casi "un manuscrito de la antigüedad" que se asemeja a la realidad. Porque "algunas cosas no estarán exactamente como fueron, pero más o menos, sí".
Esta obra luce "bastante afinada", aunque "en un tono más bajo" porque se está haciendo mayor, comenta. Y aunque advierte de que su memoria es frágil, cita un montón de nombres que acompañaron su trayectoria musical y anécdotas a las que le ayudó el coautor. "Sin él, no hubiera conseguido acordarme prácticamente de nada", concede.
PUBLICIDAD
Dejó fuera, por descuido o por espacio, el disco-homenaje que le tributaron artistas como David Summers o Coque Malla. "Están muy cabreados, por cierto", dice de esa forma que no permite descubrir si realmente es así o una broma más; casi seguro que lo segundo.
Con retrospectiva, afirma que su vida, como la de cualquiera, ha tenido sus "altos y bajos", con un resultado "global" que, "a nivel musical, es bueno", pero que "podría ser mejor y debería haber sido mejor".
PUBLICIDAD
Y así, se remonta a 1994, su adiós a la banda a la que dio nombre el siniestro total de un Renault 12 familiar en el que se trasladaban por Vigo una noche de niebla y de fiesta. "En realidad, no me quería ir, pero las circunstancias de aquel entonces fueron así y ahora, con el paso del tiempo, creo que hice bien", admite.
En 2022, los de Siniestro volvieron para despedirse y sonaron por última vez en Madrid, aunque a él le habría "gustado" que aquel adiós se hubiera escenificado en Vigo.
PUBLICIDAD
Sus letras han sido gamberras, irreverentes y cargadas de ironía y humor negro hasta lo absurdo. Cree que, como en los 80, ahora no se "cortaría" y las composiciones "tendrían la misma respuesta", aunque es consciente de que "hoy hay mucho ofendidito y gente que no entiende la ironía".
En realidad, -eso piensa- sus canciones "no se meten con nadie, no dicen nada fuera de madre", pero están llenas de "picardía" y hechas para "divertirse", letras a las que ponían "mucho arrojo" en el escenario para contrarrestar que "apenas" sabían "tocar".
PUBLICIDAD
Por esa manera de actuar, considera que la misma receta habría tenido éxito en la actualidad, aunque entre ahora y la 'Movida' hay matices: "Cuando nosotros empezamos, no teníamos la intención de vivir de la música, nunca fue la intención, pero de repente nos dimos cuenta que ya estábamos viviendo de ella; ahora, muchos grupos salen ya con la intención de ser el 'number one' del universo".
Otra diferencia entre el presente y el pasado está en las grabaciones, antes rudimentarias, ahora casi estudios caseros. Más técnica, menos carácter. "No hay voces características, es todo muy lineal, sin alma, pero para las discográficas es un chollo porque le llevan la grabación hecha", afea.
PUBLICIDAD
Y sentencia: "Si tienes 300.000 seguidores en Instagram son 300.000 clientes potenciales; o sea, que vale más tener likes en Instagram que buenas canciones".
A Costas le gusta que los himnos de Siniestro Total sigan vigentes, que los jóvenes le pidan autógrafos o hablar después de un concierto, demostración de que hay gente que "lo mamaron" de sus padres o se han interesado por "otro tipo de música que no es la que marca ahora tendencia, la que llena 10 Bernabéu seguidos con gente con holograma".
PUBLICIDAD
Él seguirá en el escenario mientras "pueda" y afirma que los conciertos los aguanta "bien"; los viajes, "menos" y el bocadillo de panceta después de las actuaciones "también" le cuesta. EFE
(Foto)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD


