París, 3 jun (EFE).- Un cuento de hadas que no acaba, el de la polaca Maja Chwalinska, se medirá al empuje de la rusa Mirra Andreeva, de 19 años, en una final femenina de Roland Garros por la que nadie hubiera apostado al inicio del torneo.
Lejos parece ya el recuerdo de la número 1 del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, de la defensora del título, la estadounidense Coco Gauff, y de la cuatro veces ganadora, la polaca Iga Swiatek, que oficiaban de grandes candidatas.
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Si Andreeva, octava del mundo, podía pretender a llegar lejos en un torneo en el que hace dos años alcanzó la semifinal, la presencia de Chwalinska, 114 del ránking a sus 24 años, procedente de la fase previa, no contaba en ningún pronóstico.
Pero la polaca, que hasta ahora solo había ganado un partido en un Grand Slam y solo tres sobre tierra batida en el resto de los torneos, parece tocada por la misma varita mágica que hace seis años condujo a su compatriota y amiga Iga Swiatek a alzarse con la primera de sus cuatro copas Suzanne Lenglenn.
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Se convirtió en la primera jugadora procedente de la fase previa que alcanza la final de París y la segunda que lo hace en un Grand Slam, lo que le coloca en la trayectoria de la británica Emma Raducanu que en 2021 levantó el Abierto de Estados Unidos.
Tras superar a la tenista que venía de eliminar a Sabalenka, la rusa Diana Shnaider, 24 del mundo, 7-6(4) y 6-4 encadena ocho victorias con un solo set perdido, por encima de rivales de currículum como la china Qinwen Zheng, finalista de Grand Slam, la belga Elise Mertens, semifinalista de un 'grande', o la griega Maria Sakkari, semifinalista en París.
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Nada parece detener a la polaca, un torrente de tenis variado sobre la pista asentado en una sorprendente calma, que ella misma confiesa que nació tras un año apartada de las pistas por la depresión que le provocaba la ansiedad. "Antes era una tempestad", aseguró tras acceder a la final.
Chwalinska se convierte en la primera zurda que alcanza la final de Roland Garros desde la checa Marketa Vondrousova en 2019 y aspira a suceder a Monica Seles, la única que lo ha ganado, en 1992, golpeando con la izquierda.
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Ganar a una zurda será, pues, la labor de una Andreeva que tiene una trayectoria diferente. Niña prodigio, exfiltrada de su Siberia natal para formarse junto a su hermana en Niza, la rusa ha tenido que mostrar siempre una madurez superior a lo que dice su edad.
La española Conchita Martínez le ha dado un empujón a su carrera. Poco después de iniciar su colaboración llegó a las semifinales en Roland Garros y esta temporada ha dado un salto de gigante, convirtiéndose en al tenista con más victorias del circuito, 35, de las que 21 son sobre arcilla, la última ante la ucraniana Marta Kostyuk, 6-1 y 6-3, que estaba invicta en esa superficie.
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En una reedición de la final del pasado torneo de Madrid, Andreeva consiguió convertirse en la finalista más joven de Roland Garros desde la estadounidense Coco Gauff en 2022 y ahora aspira a ser la tercera más joven que levanta un Grand Slam en lo que va de siglo su compatriota Maria Sharapova en Wimbledon en 2004 y la británica Emma Raducanu en el Abierto de Estados Unidos de 2021.
Ganadora del torneo de Linz, finalista en Madrid, semifinalista en Stuttgart y cuartofinalista en Roma, Andreeva eleva el tono en Roland Garros, su torneo favorito. EFE
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