Castro Urdiales (Cantabria), 3 jun (EFE).- Las familias de los soldados republicanos Cecilio Romaña, Alejandro Miquelarena y Luis Portillo, fusilados en 1937 en la zona de Miera, han recibido este miércoles en Castro Urdiales, su localidad natal, los restos de estos tres hombres localizados el año pasado en el cementerio de Mirones.
El acto, celebrado en el Castillo-Faro de la localidad castreña, ha estado presidido por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, quien ha reivindicado que con la entrega de los restos de estos tres hombres a sus familias "se pone fin a décadas de injusticia y silencio" y ha llamado a defender la democracia en un momento en el que se "intenta blanquear el fascismo".
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"Mirar de frente al pasado es, no solo un deber legal, es un deber moral", ha recalcado Torres en este acto al que han asistido, entre otros, el delegado del Gobierno, Pedro Casares; la alcaldesa de Castro Urdiales, Susana Herrán; la directora general de Patrimonio del Gobierno de Cantabria, Eva Guillermina Fernández; el fiscal de Memoria Democrática para Cantabria, Carlos Yáñez, y la directora del equipo de exhumación, Lourdes Herrasti.
El ministro y la alcaldesa han sido los encargados de entregar los restos de los soldados fusilados, contenidos en tres urnas cerradas, a sus familiares. Los de Luis Portillo los ha recogido su sobrina Ernestina Olabarría, los de Cecilio Romaña su nieto Eduardo Lazcano y los de Alejandro Miquelena han sido entregados a su sobrino-nieto que lleva su mismo nombre y apellido.
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Ernestina Olabarría ha dado las gracias al ministro, en nombre de todas las familias, por devolverles los restos de estos tres hombres, todos ellos pescadores y republicanos, ha recordado, que fueron asesinados por "venganza" por gente de Castro Urdiales.
"Pero nosotros no nos vamos a vengar", ha defendido, y ha definido la sensación de los familiares como "agridulce", con felicidad por el regreso de estos tres hombres a Castro Urdiales, pero triste por lo que sufrieron ellos y sus familias.
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Los restos de Luis Portillo, ha avanzado esta mujer, estarán a partir de ahora en el cementerio "unidos a los de sus padres y su hermano y muy cerca de sus otros hermanos".
La jefa del equipo que exhumó los cuerpos en noviembre del año pasado en el cementerio de Mirones (Miera) ha explicado que dos de ellos aparecieron boca arriba y el tercero abrazado a sus dos compañeros.
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Los tres presentaban, según ha detallado, heridas de bala en la cabeza, por lo que se determinó que fueron asesinados. "Podemos decir que fueron víctimas de una ideología homicida", ha concluido Lourdes Herrasti.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática anunció en abril de este año la identificación de los restos de estos hombres a sus familias, gracias a un proyecto impulsado por la Asociación Héroes de la República y la Libertad.
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Los tres soldados republicanos, que participaron en distintas batallas en el norte de España, intentaban volver juntos a Castro Urdiales tras la caída de Asturias.
Para su regreso a casa, decidieron ir a pie por la montaña y, en la zona de Miera, fueron localizados por un grupo de falangistas que les fusilaron y les tiraron al río.
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Un grupo de vecinos de Miera recogieron los cuerpos y los enterraron junto al cementerio, donde fueron localizados sus restos gracias a que uno de esos ciudadanos, ya fallecido, se lo comunicó a uno de los familiares de los soldados.
Herrasti ha explicado que los cuerpos se localizaron donde les habían indicado, gracias a las indicaciones de ese vecino, en el cementerio de Mirones: en un lugar marcado con una 'estela', ha relatado. EFE
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