Valladolid, 1 jun (EFE).- El trofeo más preciado de José Manuel Abascal no es la histórica medalla olímpica que ganó en Los Ángeles'84 (bronce en 1.500 metros) y supuso un hito para el atletismo español, sino el subcampeonato escolar de Aragón que logró en Zaragoza con el colegio Salesianos durante los años setenta.
"Cada vez que entro en el museo en mi casa de Santander la vista se me va a ese trofeo y no a la medalla olímpica: aquella fue la auténtica Olimpiada mía", dijo sobre el comienzo de una laureada e histórica carrera para él y el atletismo español con el bronce que ganó ocho años antes del oro obtenido por Fermín Cacho en Barcelona'92, también en los 1.500 metros.
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La subida al podio "me transformó y más cuando mi entrenador y profesor, Genaro Bujeda, me dijo: 'Toma, esto es para ti, te lo has ganado a pulso porque el atletismo es un deporte individual'", contó este lunes en Valladolid antes de presentar su libro de memorias ('La forja de un campeón. Del Pas a Los Ángeles').
"Ese es el verdadero trofeo, el de la emoción, el del esfuerzo inocente, sin táctica", añadió Abascal (Alceda, Cantabria, 1984), quien se acuerda más de su infancia "nómada y extremadamente dura, casi en la pobreza", en el Valle del Pas (Cantabria), detrás de los pastos y de la vacas con que se mantenía la familia.
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A los diez años se quedó en el pueblo con dos de sus hermanos mientras sus padres emigraron con las dos hermanas mayores a Holanda, y a él le tocó vivir con un vecino: "Fue dramático, me marcó para siempre", evocó, hasta que a los 15 años se fue a Zaragoza a vivir con un tío, ayudar en la vaquería que regentaba y estudiar.
"Me levantaba a las seis o siete de la mañana y luego tenía que ir al colegio a los Salesianos, a unos siete kilómetros", señaló, y allí, por causalidad, conoció a un entrenador y profesor (Genaro Bujeda) que le reclutó ocasionalmente para una carrera de cros que Abascal ganó y fue el principio y detonante de su trayectoria.
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El libro, destacó, no es "puramente de atletismo, de marcas o recuerdos, que también, sino que es mi historia desde que nací, por eso animo a los niños, ahora que tienen más medios que en mi época, a que retomen los valores perdidos".
Abascal se refirió a la disciplina, esfuerzo, trabajo, constancia y a una "buena dosis de humildad que, con un poco de talento, unido a una disciplina espartana a cuestas, te puede llevar muy lejos". "Es un canto a la juventud en cualquier orden de la vida", resumió. EFE
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