El Museo Geominero celebra su centenario convertido en estrella de Instagram

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Inma Tapia

Madrid, 22 may (EFE).- Sin pretenderlo, el Museo Geominero celebra sus 100 años convertido en estrella de Instagram gracias a un edificio que deslumbra a todo aquel que se adentra en él y descubre en su interior una auténtica joya de la arquitectura y sus colecciones.

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"Estamos muy orgullosos de que así sea", manifiesta a EFE Ana Rodrigo, directora del museo, que no oculta su satisfacción por que el espacio se haya hecho viral gracias a prescriptores y visitantes que quieren descubrir espacios menos conocidos de Madrid, lo que ha permitido aumentar las visitas.

El Geominero es una Unidad del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), institución que se remonta a 1849 cuando Isabel II encarga la primera cartografía geológica del país. Debido a su gran volumen, se construye el museo para albergarla.

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El edificio, proyectado por el arquitecto Francisco Javier de Luque, recibe a sus visitantes con una gran escalinata de mármol blanco de las canteras de Macael (Almería), muy apreciadas por su pureza y brillo.

Pero lo que llama poderosamente la atención sobre la escalinata y en la nave central son las vidrieras del techo con juntas de plomo   -"deslumbrantes", califica la directora-, realizadas por los artesanos franceses Maumejean, proveedores de la Casa Real con Alfonso XII y Alfonso XIII.

La luz que se cuela por la vidriera -protegida en el exterior por un sobretecho- inunda la sala con el color de sus motivos decorativos: un gran escudo real en el centro y cuatro alegóricos del Cuerpo de Minas que ocupan la parte central de cada uno de los lados. Además, están representados los escudos provinciales correspondientes a las Jefaturas de Minas existentes en la época.

Tres escaleras de caracol en los vértices de la estancia permiten el acceso a los corredores del espacio central, con barandillas de hierro forjado.

La gran sala del museo, de 19 metros de altura y 1.370 metros cuadrados, la inauguró el rey Alfonso XIII el 24 de mayo de 1926, con motivo de la celebración del XIV Congreso Geológico Internacional.

A partir de 1927, se incorporan las colecciones de minerales, rocas y fósiles procedentes de toda España y de antiguos territorios coloniales, así como de yacimientos internacionales. Se guardan en 250 vitrinas de madera, realizadas a mano, aparentemente iguales, pero milimétricamente diferentes en su trasera.

Unos coquetos sillones, tapizados en rojo, "que parecen sacados de un hotel de principios de siglo", apunta la directora, sirven para disimular los radiadores.

Hablamos de un museo antiguo, pero "que no lo es en la forma de trabajar", incide Rodrigo, que destaca que sus áreas de conservación y restauración están entre las mejores del mundo. Un museo "vivo" que crece con donaciones y adquisiciones.

La colección de fósiles llega a las 65.000 piezas, la de minerales a 35.000 y 5.000 la de rocas, que contiene piezas terrestres y extraterrestres, como un meteorito, comenta satisfecha Rodrigo.

Señala una réplica y tres muestras originales del interior del meteorito de Retuerta de Bullaque (Ciudad Real), de hierro y níquel, de 100 kilos, conocido como el "meteorito jamonero", porque la familia que lo encontró lo utilizaba para prensar jamones.

Una réplica de la cabeza de un dinosaurio es otro de los elementos que más llama la atención a los más pequeños.

A Rodrigo le resulta difícil decidir cuál es la pieza más valiosa. ¿En base a qué: a un criterio científico, histórico, económico o estético?, se pregunta, mostrando una de las adquisiciones más recientes procedente de la erupción volcánica de la zona de Montaña Rajada (La Palma).

Tres son las líneas de trabajo del museo: la investigación, la conservación y la divulgación. La directora se lamenta del desconocimiento que existe sobre la geología, que achaca a contenidos educativos "muy escuetos", cuando forma parte de la vida cotidiana.

"Todos los días utilizamos la sal y el pan está hecho con pequeñas cantidades de yeso", reseña Rodrigo, que recuerda que los amonites son los antepasados de los calamares y los pulpos, y que pocos saben cómo se hace una lata de refresco o los muchos minerales que se utilizan en la construcción.

En desastres naturales recientes como el volcán de La Palma o la dana de Valencia, quienes han trabajado junto a la Unidad Militar de Emergencias han sido los geólogos -reivindica- y son ellos los que tienen mucho que decir sobre el plan de acción para la gestión sostenible de las materias primas minerales (2026-2030).

"Los recursos minerales son importantísimos para el desarrollo tecnológico", concluye. EFE

(foto) (vídeo) (audio)

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