Blanca Escribano
València, 21 may (EFE).- El Roig Arena ha dejado de ser un estadio para convertirse en el 'Cuarto Azul' de Aitana en el primero de los dos conciertos consecutivos que ofrece en València, una noche en la que no ha faltado nada: desde su faceta más íntima y vulnerable hasta un impresionante show de música, baile y luces donde ha dejado claro que es una 'Superestrella'.
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Aitana no se ha dejado nada en el tintero, pero tampoco lo han hecho las 20.000 personas que han acompañado a la cantante catalana desde el primer acorde de la canción '6 de febrero', que ha dado inicio al concierto, mientras se levantaba de una cama posada sobre una plataforma.
"Bona nit, València, qué ilusión estar aquí. Roig Arena es una locura", han sido las primeras palabras de Aitana, que ha comenzado elogiando el recinto y agradeciendo la energía del público valenciano, al que le tiene mucho cariño. "Cuando empecé, los primeros conciertos en agotar entradas eran en València. Habéis confiado en mí desde el primer momento", ha señalado emocionada.
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Es por eso que los valencianos tienen la suerte de contar con dos conciertos consecutivos, algo que no ocurre en ninguna otra ciudad en la gira 'Cuarto Azul World Tour': "Me encantaría venir a Las Fallas", ha dicho Aitana, después de que una seguidora le regalase una pancarta de cartón donde aparecía vestida con el traje regional.
Tras recordar algunas canciones que han marcado su vida, como '11 razones' o 'No te has ido y ya te extraño', la artista ha mostrado su lado más vulnerable y personal con 'Cuarto Azul' y 'Cuando hables con él', donde no ha hecho falta nada más que su voz, un cielo estrellado y un solo foco en el escenario para que el público la acompañase con linternas y luces azules.
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Esta fragilidad ha dado un vuelco total con las primeras notas y el juego de luces que ha acompañado a 'Los Ángeles', cuando el estadio ha cambiado de azul a rojo y, acompañada por todo su grupo de bailarines, la cantante ha sacado su lado más atrevido con la polémica coreografía de 'miamor', canción que interpreta junto a Rels B.
Entre gritos del público, que estaba esperando este momento, Aitana ha añadido un plus de intensidad con el remix de la canción 'Toxic' de Britney Spears, que le ha servido para demostrar que esta gira depara algunas sorpresas, con una puesta en escena pensada al milímetro para hacer arder cualquier escenario.
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Después de exhibir su lado íntimo y salvaje, ha llegado el momento de dejarse llevar y mostrar su faceta más disfrutona y desenfadada, con canciones como 'Gran vía', 'Formentera', 'Las babys' y 'Mon Amour' con las que el pabellón se ha convertido en una pista de baile para gritar y saltar.
Aitana no ha perdido la oportunidad de saludar al público y ha aprovechado la canción 'Desde que ya no hablamos' para escaparse de los focos y bajar a abrazar a los que la esperaban en primera fila con flores, peluches y pancartas como "Mi sueño es abrazarte".
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Para terminar la noche, la cantante ha lanzado un mensaje de autoestima muy aplaudido por el público: "Todas somos perfectas con nuestras imperfecciones", ha gritado Aitana, antes de cantar precisamente su lucha interior con 'La chica perfecta', el tema que tiene junto con Fangoria.
El broche de oro a este viaje por el universo personal de Aitana ha sido un especial agradecimiento a su equipo -desde los bailarines hasta los que "le recuerdan cuándo tiene que beber agua", ha dicho- y a sus "pilares", sus padres, que habrán bailado tanto como los demás su última canción, la más coreada por un abarrotado Roig Arena: la de 'Superestrella'. EFE
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