Jenaro Lorente
Madrid, 17 may (EFE).- El drama del Girona, que perdió ante el Atlético (1-0), se mezcló con la emoción de Antoine Griezmann en una tarde para el recuerdo de una leyenda irrepetible. El francés, que emigrará al Orlando City de la MLS este próximo verano, se despidió de su afición en el estadio Metropolitano, que a la vez presenció la desventura de un Girona con la soga al cuello, con la angustia de la posibilidad de un descenso que le agobia.
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Griezmann no pudo reprimir sus sentimientos. Titular, como no podía ser de otra manera, en el once de Simeone, se le observó motivado desde su salida al césped. Participativo, con ganas de agradar. Sin ahorrar esfuerzos. 500 partidos con la camiseta rojiblanca, 212 goles que le han encumbrado como máximo anotador histórico del Atlético, 10 cursos con el equipo madrileño y tres títulos le contemplan.
Griezmann es un genio del fútbol, con una técnica y visión de juego portentosos. Es indiscutible. También lo volvió a demostrar ante el Girona, ante el que no se demoró en destilar gotas de calidad. Dos pases suyos al primer toque a Obed Vargas y Lookman generaron los primeros acercamientos del Atlético.
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La grada se engalanó para recibir al 7, capitán en su última comparecencia en el recinto colchonero. "Goleador de la historia rojiblanca", exhibió una pancarta en un lateral, enfrente de la bocana de vestuarios.
Griezmann fue la atracción desde el primer momento. Ovación cuando se escuchó su nombre por megafonía y cuando se asomó a la hierba. La hinchada le idolatra. Le ha perdonado absolutamente su espantada al Barcelona en el inicio de la temporada 2019-2020, una aventura fallida. En 2022 regresó al Atlético para continuar moldeando su mítica figura hasta hacerla imperecedera.
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El Girona asistió al homenaje como convidado de piedra. El equipo de Michel no estaba para celebraciones. Se jugaba la vida en Madrid, con el fantasma del descenso muy cerca. La fiesta y el drama en la capital de España. En el minuto 21, Griezmann volvió a frotar la lámpara. De su pierna derecha salió el centro al Lookman al área para el 1-0. Más frustración para el Girona, que había salido valiente y había tenido dos ocasiones de Bryan Gil.
En el descanso, los resultados de otros estadios colocaban al Girona en puestos de descenso. Más presión para los visitantes, que volvieron a intentarlo en la segunda parte. Con el entrenador Míchel casi permanentemente de pie en el área técnica, con el retrovisor enfocando a Stuani, en el banquillo preparado para saltar al césped en cualquier momento. El uruguayo salió a la hierba en el minuto 55.
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A medida que se acercaba el final del encuentro, se repetían las aclamaciones a Griezmann. Sus compañeros le buscaban para que anotase y el francés seguía activo en el juego, mientras el Girona, que también completó un buen segundo tiempo, se adueñaba del balón en busca de, al menos, un empate.
Jugó bien el Girona. Ambicioso y consciente de su situación. Sin nervios aparentes, con buen toque de balón. Tuvo ocasiones para un mejor resultado, pero se fue de vacío. Sin suerte. En el minuto 84 se lesionó Francés y se fue del partido. Michel, que había completado todas las ventanas no pudo sustituirlo. Los últimos minutos con 10 jugadores. Le queda una bala en la recámara. El último partido ante el Elche en Montilivi.
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El Atlético vivió por y para Griezmann hasta el final. Al final del encuentro se desataron los honores para el jugador, que asistiría a un intenso reconocimiento que le pondría la piel de gallina. EFE.
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