Diez momentos de una serie memorable

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Nacho Herrero

Valencia, 14 may (EFE).- El Valencia Basket y el Panathinaikos han protagonizado una memorable serie de cuartos de final de la Euroliga que ha concluido con el equipo 'taronja' clasificado por primera vez para una Final a Cuatro y que deja en la retina momentos inolvidables.

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Con un sueldo cercano a los 4,5 millones, Kendrick Nunn se olvidó de su carrera en la NBA para ser una de las grandes estrellas de la Euroliga y con un tiro libre a falta de dos segundos le dio al Panathinaikos el triunfo en el primer encuentro de la serie (67-68).

Un canastón de Nigel Hayes-Davis sobre la bocina dio al Panathinaikos la segunda victoria en el Roig Arena y puso contra las cuerdas al Valencia Basket (105-107). Sólo el Real Madrid, en 2023 y contra el Partizan, había logrado levantar un 0-2 en contra en toda la historia de la Euroliga.

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El segundo partido hizo estallar las hostilidades. Dimitris Giannakopulos, presidente del Panathinaikos, invadió la zona de la mesa de anotadores para protestar a los árbitros. Nunn lideró una provocadora celebración en la pista que el 'taronja' Isaac Nogués trató de evitar. Ergin Ataman se negó a aceptar preguntas porque dijo que estaban tratando de detener a Giannakopulos. Al final, la Policía elevó un acta de sanción al directivo y dos acompañantes y la Euroliga le sancionó con tres partidos sin poder entrar a ver a su equipo y una multa de 10.000 euros. Al Valencia también le cayó una multa por lanzamiento de objetos.

Sin margen de error y con la 'temperatura' disparada, el Valencia Basket tuvo que afrontar un ambiente infernal en el OAKA, en el que le recibieron con miles de carteles con la cara de Giannakopulos y dejaron que los aficionados locales más bulliciosos se situaran tras su banquillo. La expedición valenciana denunció insultos, salivazos y continuas amenazas.

La tensión acumulada se disparó en ese tercer partido cuando, tras otra desaforada protesta de Ataman, Pedro Martínez afeó a los colegiados que se lo permitieran y acabaron los dos expulsados. El técnico de Valencia salió sereno de la pista, el turco todo lo contrario y su imagen sujetado por los suyos increpando a su homólogo se hizo viral.

Tras las dos primeras derrotas, Braxton Key le preguntó a la IA si algún equipo había llegado a la Final a Cuatro tras un 0-2 y subió a las redes la respuesta. Posible pero muy improbable. En ese complicadísimo contexto, los valientes Jean Montero y Brancou Badio tiraron del equipo 'taronja' para conseguir una sufrida e imprescindible victoria (87-91). Este miércoles tras certificar la clasificación, Key se ofreció por redes a 'adelantar' el futuro de quien lo necesitara. "Soy un profeta o un mago. Pregúntame tu futuro y te daré la respuesta", afirmó.

El cuerpo técnico del Valencia Basket aseguró tras el triunfo en el tercer encuentro que la respuesta de Pedro Martínez estaba pensada porque defendían que Ataman había condicionado los dos primeros encuentros con sendas técnicas. La respuesta del técnico turco llegó minutos antes de arrancar el cuarto partido, al negarse a saludar al entrenador del Valencia y mandar a un ayudante a hacerlo y, tras el encuentro, al afirmar que debía haber sido sancionado.

Pero más allá del gesto, Ataman y los suyos se vieron desbordados por el Valencia y especialmente por el dominicano Jean Montero. A sus 22 años y en la temporada de debut en la Euroliga, firmó 29 puntos, 7 rebotes y 7 asistencias se fue a los 45 de valoración e igualó la mejor marca histórica de la competición en los 'playoffs'. Ahora comparte escalón con los históricos Alphonso Ford y Carlton Myers. El 86-89 devolvía la serie a València.

Para uno de los partidos más importantes de la historia del club y el más importante de su nueva casa, el Roig Arena vivió su primer lleno total en modo baloncesto, con 15.600 espectadores. Además se tiñó por completo de naranja con las camisetas que regaló el club. Llevaban como lema 'Llarg serà el camí' (Largo será el camino) y la silueta de Pedro Martínez, que recordaba a su tranquila imagen saliendo de la pista en el OAKA tras su trifulca con Ataman.

El quinto partido confirmó que, aunque el Panathinaikos de las grandes estrellas casi le triplica en presupuesto, el Valencia tiene una idea mucho más clara de juego, más argumentos colectivos y tanta o más personalidad. Dominó casi de principio a fin, supo aguantar la presión y desató la locura en el pabellón, que vivió una de las grandes celebraciones de la historia del club para festejar su primera Final a Cuatro. EFE

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