Los momentos de la jornada 35

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Juan José Lahuerta

Madrid, 10 may (EFE).- Momentos de la jornada 35 de LaLiga EA Sports:

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Se intuía celebración en el Camp Nou y no fallaron las predicciones. El Real Madrid, en pleno aquelarre con problemas deportivos y de vestuario, era el último escollo del Barcelona para cantar el alirón. Necesitaba un empate o una victoria para proclamarse campeón ante su mayor adversario histórico. Una oportunidad única y un estímulo muy goloso para el público azulgrana, que llenó el estadio predispuesto a la fiesta.

Marcus Rashford y Ferran Torres encarrilaron la victoria en la primera parte. En la segunda, el Barcelona sostuvo con comodidad el resultado. Y en los últimos diez minutos, el público comenzó a corear el 'campeones, campeones' y a gozar de los 'olés' en cada pase de sus jugadores. Nunca antes, en la historia de la Liga, el conjunto azulgrana se proclamó campeón después de un partido ante el Real Madrid. El Camp Nou, consciente de vivir un acontecimiento histórico, gozó del éxito del Barcelona y de la temporada más errática del Real Madrid en los últimos años.

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En el minuto 35, San Mamés asistió a una de esas escenas que enfrían el fútbol de golpe. Nico Williams cayó sobre el césped después intentar un centro desde la banda izquierda. Los médicos acudieron rápidamente mientras el jugador permanecía con un gesto de desconcierto, como si hubiera entendido de inmediato la gravedad del momento. Abandonó el campo por su propio pie, murmurando un "no puede ser" que la realización captó con crudeza. El estadio le despidió con un aplauso lleno de inquietud.

La escena resulta especialmente amarga porque llegaba a la cita ante el Valencia reconciliado con la temporada. La pubalgia le había privado de 16 partidos oficiales y la pasada jornada ante el Alavés firmó un partidazo con doblete incluido con el que recuperó la sensación de haber recuperado el impulso. Ahora vuelve la incertidumbre: España mira con preocupación el estado de un futbolista decisivo en la última Eurocopa y llamado a ocupar un papel central en el Mundial.

San Mamés vivió un duelo clave por Europa y la permanencia. El Athletic andaba detrás de la séptima posición, mientras que el Valencia necesitaba una victoria que podría ser casi definitiva para acercarse definitivamente a la salvación. El duelo transcurrió con el mal sabor de boca que dejó la lesión de Nico Williams y con las intervenciones de Dimitrievski, que dejó su mejor parada para casi el final.

El portero del Valencia hizo buena la aparición en el minuto de 72 Sadiq. Acababa de salir al terreno de juego y apareció por el corazón del área para tocar su primer balón con un remate de cabeza espectacular. Se adelantó a su par, giró el cuello, cruzó la pelota y marcó su tercer gol en cuatro partidos. Instantes después respondió el Athletic con una jugada similar: centro al área, remate de manual de Unai Gómez... y paradón de Dimitrievski con el que el Valencia se llevó los tres puntos y más de media salvación.

El Sevilla disputó su segundo partido a vida o muerte en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán ante sus aficionados. En ambos, se jugaba, nada más y nada menos que la permanencia. Pese a su grandeza histórica, su situación no invitaba a nada positivo. Una temporada errática en todos los sentidos le convertían en uno de los tres principales candidatos a perder la categoría.

El choque anterior, frente a la Real Sociedad, lo sacó adelante con un tanto de Alexis Sánchez y muchísimo sufrimiento. 1-0 y a por el siguiente choque, el que disputó ante el Espanyol. Se puso por detrás en el marcador en el minuto 56, empató en el 82 por medio de Castrín y cuando todo parecía destinado al empate, apareció Akor Adams para firmar un golazo que desató la locura entre sus aficionados, que saborearon el placer de alcanzar los 40 puntos con los que se metieron en el bolsillo más de media salvación.

Anda inspirado estas últimas jornadas Borja Iglesias, que ante el Atlético de Madrid firmó su tercer gol consecutivo con el que el Celta derrotó al conjunto rojiblanco en el Metropolitano (0-1). Fue una victoria clave en la pelea que mantiene su equipo por terminar en puestos europeos y, por qué no, entre los cinco primeros con acceso a disputar la Liga de Campeones la próxima temporada.

Pero su último tanto no fue uno cualquiera. Fue un golazo. Paró el tiempo en el feudo rojiblanco con un remate que habría firmado cualquier jugador de primer nivel mundial. En el minuto 62, recibió una asistencia de Williot Swedberg. La pelota caminó despacio hacia su bota y decidió levantarla con un toque exquisito que pasó por encima de Oblak. Fue un sombrero-vaselina, un tanto de museo, en definitiva. Y tres puntos para el Celta, asentado en la sexta plaza.

El Oviedo necesitaba ganar al Getafe para agarrarse a Primera Primera División. Era prácticamente su última bala para intentar una permanencia imposible y no perder la categoría después de un ascenso que costó 24 años. Enfrente, el Getafe, con opciones de jugar la próxima temporada en Europa, iba a ser un rival muy duro.

El duelo fue duro para el aficionado. Poco vistoso. Los dos equipos menos goleadores del curso, frente a frente. Pero aún se oscureció más con dos feas entradas: una de Javi López a Juan Iglesias y otra de Sibo a Arambarri. El VAR avisó al árbitro César Soto Grado y expulsó a los dos. Fueron un par de imágenes feas dentro de la impotencia del Oviedo, que será equipo de Segunda División si el Girona gana el lunes. EFE

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