Jenaro Lorente
Madrid, 9 may (EFE).- A pesar de la derrota ante el Celta (0-1), el Metropolitano dictó sentencia favorable al Atlético. Las recientes derrotas ante la Real Sociedad, en la final de la Copa, y contra el Arsenal, en las semifinales de la Liga de Campeones, pesaron menos en la balanza que la buena campaña general del equipo, premiado con aplausos en su salida al terreno de juego para disputar el partido de Liga ante el Celta.
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Sin nada en juego y con la herida de la eliminación en la penúltima ronda de la Copa de Europa, la entrada en el estadio rojiblanco fue menor de la habitual, pero muy aceptable. 52.693 espectadores asistieron al recinto.
No hubo reproches al once de Simeone, ni al entrenador. La afición no encontró motivos. Al contrario, valoró lo hecho en el curso, uno más sin títulos, el quinto consecutivo, desde que en 2021 fuese campeón de Liga.
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“Seguramente, este sábado nos encontraremos en nuestro estadio con nuestra gente. Nuestra gente decidirá si está con el equipo o no, porque la gente quiere ganar, y es entendible cualquiera de los dos escenarios”, había declarado en la víspera Diego Simeone.
La hinchada reconoció lo logrado. Lo puso en valor. Sólo la tanda de penaltis contra la Real Sociedad privó al conjunto madrileño de levantar el trofeo copero. Y en la Champions se plantó en semifinales por séptima vez en su historia. No fue inferior el Atlético al Arsenal en ninguno de los dos partidos. Y en la vuelta en Londres sufrió un mal arbitraje con dos penaltis que parecieron muy claros y no fueron señalados.
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En LaLiga, afrontó el Atlético el combate ante el Celta con la clasificación para la próxima Liga de campeones ya sellada. Asegurada por decimocuarta vez. Con el tercer puesto como único horizonte deportivo posible.
Posiblemente por eso, Simeone no dio descanso a muchos de sus titulares. Salvo los lesionados, el resto fue de la partida, a pesar del esfuerzo de Londres. Se jugaba más el Celta, todavía con opciones de arrebatarle la quinta plaza al Betis y pendiente de confirmar su presencia en Europa la próxima campaña.
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En el minuto 12, se encendió el estadio y los jugadores rojiblancos. El árbitro no señaló una mano de Javi Rodríguez dentro del área que impidió un avance de Lookman y una ocasión de gol. El colegiado, Iosu Galech, no lo apreció así.
No estaba el Celta imprimiendo a su juego la intensidad que se le podía esperar cuando José María Giménez, que reaparecía en el césped después de un mes de baja, volvió a lesionarse. El defensa internacional uruguayo había publicado el viernes en su cuenta de ‘Instagram’ una foto con la afición en el estadio Metropolitano y con una canción de fondo con la letra: “quisiera no decir adiós, pero debo marcharme”.
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Fue una premonición. El público le despidió cuando fue sustituido por Le Normand al grito de "uruguayo, uruguayo". Su mensaje sonaba a despedida y su lesión puede haber ratificado que ya no volverá a jugar con la camiseta de su equipo.
Salió el Atlético decidido a por la victoria en el segundo acto, mientras que el Celta continuaba sin asustar demasiado. Pudo anotar Sorloth un golazo con una magnífica espuela, pero fue el Celta el que se encontró con el gol. De repente, en el minuto 62, Borja Iglesias recogió un balón dentro del área de Oblak y lo batió de una bonita vaselina. El tanto llegaba dos minutos después de que Simeone hubiese movido el banquillo y de que Griezmann fuese despedido con otra ovación. El francés quema sus últimos partidos con el Atlético.
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No había merecido el Celta tanto premio y fue entonces cuando la hinchada rojiblanca expresó su desesperación por el desarrollo del partido. Aparecieron algunos pitos al Almada que enseguida se diluyeron. A pesar de la derrota final y de la inesperada victoria del Celta, la afición terminó con el equipo. EFE
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