Sevilla, 27 abr (EFE).- El Sevilla ocupa este lunes uno de los tres puestos de descenso, con sólo cinco jornadas por disputarse y entre evidentes síntomas de descomposición, como pudo comprobar esta madrugada el plantel de futbolistas, recibido con imprecaciones a su regreso de Pamplona por dos docenas de hinchas airados.
Resulta simbólico, el cierre de un círculo virtuoso, que este lunes 27 se cumplan veinte años de la vuelta de la semifinal de la Copa de la UEFA de 2006 frente al Schalke 04, resuelta por el malogrado Antonio Puerta con un gol en la prórroga y que abrió una etapa fecunda para el Sevilla, ganador de once títulos (7 de la UEFA/Liga Europa, 1 Supercopa europea y otra de España, y 2 Copas del Rey) y finalista de más de una veintena de torneos oficiales en estos dos decenios.
La derrota en el campo de Osasuna (2-1), sustanciada en el minuto 99, ha metido entre los tres últimos al equipo que dirige Luis García Plaza, que deberá lidiar con una situación más compleja que la que solventaron José Luis Mendilibar, Quique Sánchez Flores y Joaquín Caparrós, sus antecesores en los tres últimos finales ligueros de un Sevilla que cumple un cuatrienio coqueteando con el drama.
Aunque la permanencia se vio comprometida alguna vez en estos años, los sevillistas siempre disfrutaron de cierta tranquilidad en el tramo final a imagen de hace un año, cuando las derrotas en sus dos encuentros finales lo dejaron a un punto del descenso, pero la permanencia estaba matemáticamente sellada desde el triunfo sobre Las Palmas de la antepenúltima jornada.
En la temporada 2023/24, el conjunto adiestrado por Quique Sánchez Flores perdió sus cuatro últimos partidos sin que ello le impidiese terminar con otro punto de ventaja sobre el antepenúltimo, ya que tenía la salvación atada desde que ganó al Mallorca (2-1) en la trigésima segunda jornada.
La peripecia en la primavera de 2023 fue mucho más llamativa. José Luis Mendilibar suplió en el banquillo al argentino Jorge Sampaoli en vísperas de la vigésima séptima jornada, con el Sevilla a dos puntos del descenso, escapó de la zona baja al sumar 13 de los 15 puntos en liza en los cinco encuentros siguientes y aún condujo al equipo a ganar su séptimo título de la Liga Europa.
Ahora, con solo cinco jornadas por jugar en las que el Sevilla de García Plaza se jugará la vida para seguir en Primera, la mayoría del sevillismo es muy pesimista y está hundida ante las pocas prestaciones, falta de confianza y ansiedad que atenazan al equipo.
Sólo se aferra a ganar el próximo lunes a la Real Sociedad en el Sánchez-Pizjuán para continuar en una dramática lucha por la salvación y con muchas alternativas abiertas, pero en Nervión hay miedo, mucho miedo. EFE
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