David Castellanos
Madrid, 23 abr (EFE).- El tramo final de la temporada ha dejado tres noticias preocupantes en el fútbol español con un denominador común: tres lesiones de bíceps femoral en tres jugadores de primer nivel como Lamine Yamal, Arda Güler y Éder Militao.
Según información recabada por EFE Salud a través de la web ‘fisioonline', el bíceps femoral es «un músculo largo compuesto de dos cabezas de tejido esquelético, que se ubican en la cara posterior del muslo y que comparten el espacio con otros dos músculos», el semitendinoso y el recto interno. Todos pertenecen al mismo grupo muscular, los isquiotibiales, que van de la nalga a la tibia.
Añade la web que el bíceps femoral comparte funciones con los otros isquiotibiales para producir un movimiento de flexión articular de la rodilla. Sin embargo, cuando la articulación se encuentra en flexión, también es un tejido muscular que extiende y rota externamente la cadera.
Muchas lesiones pueden afectar a este músculo y a su tendón, y así ocasionar dolor, pero entre las más comunes están los desgarros, distensiones musculares, puntos de gatillo y las contracturas.
Por eso, cuando aparece el dolor, y además se acompaña de limitación y dificultad para caminar, se debe realizar una evaluación médica y fisioterapéutica y luego terminar con el tratamiento de rehabilitación.
El doctor Tomás Fernández, de la clínica CEMTRO, contó a EFE Salud en abril de 2013, a raíz de una lesión similar de Leo Messi, que este tipo de lesiones se producen por un estiramiento brusco, denominado «contracción excéntrica», que es lo que sucede cuando al correr y alargar la zancada se nota un tirón. Estas lesiones, según sus palabras, son en roturas microscópicas, parciales, totales o completas del músculo.
¿Por qué estos músculos se rompen con frecuencia en el mundo del fútbol?
Indicaba Fernández que al ser músculos que saltan desde la pelvis por detrás de la cadera y por detrás de la rodilla, músculos biarticulares, son «los más propensos a lesionarse».
En la mayoría de los casos, especialmente en lesiones leves o moderadas, se opta por un tratamiento conservador. Este incluye reposo, fisioterapia y un programa de rehabilitación progresiva orientado a recuperar la fuerza y la elasticidad del músculo. El objetivo es garantizar una vuelta segura a la actividad deportiva y minimizar el riesgo de recaídas.
Este tipo de lesiones, en función de la gravedad de las mismas, puede suponer una baja entre cuatro y ocho semanas. EFE


