El Barcelona conquista su undécima Liga con la cantera al frente y las goleadas como sello

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Adrián Vázquez

Barcelona, 22 abr (EFE).- A ritmo de récords y con el sello indiscutible de la cantera, el Barcelona se proclamó campeón de Liga por undécima vez en su historia tras una temporada en la que ha sabido reinventarse sin perder su voracidad competitiva, reflejada en los 116 goles anotados en 26 jornadas.

La apuesta del técnico Pere Romeu por el talento joven, tanto por necesidad -la salida de hasta ocho futbolistas el pasado verano le dejó con solo 17 fichas del primer equipo, además de las lesiones- como por convicción, resume un curso en el que el conjunto azulgrana ha transformado la transición en oportunidad.

La irrupción de Clara Serrajordi (18 años) y Aïcha Cámara (19), titulares incluso en unos exigentes cuartos de final de la Liga de Campeones, se suma a la consolidación de Vicky López (19) y Sydney Schertenleib (19), ya plenamente asentadas en la primera plantilla.

Todas ellas, pese a su juventud, han asumido responsabilidades de peso en escenarios de máxima exigencia, adelantando etapas en su progresión natural.

En distintos momentos y contextos, también han aportado su grano de arena Carla Julià (19), Ainoa Gómez (18) y Martine Fenger (19), con goles incluidos esta temporada, dos de ellos esta misma noche ante el Espanyol (1-4).

A ellas se suman las últimas en debutar: Adriana Ranera (20), Maria Llorella (19), Lúa Arufe (17) y Rosalía Domínguez (17), que han aprovechado la confianza del cuerpo técnico en un escenario marcado por la plaga de lesiones y la sobrecarga del calendario.

La confección de la plantilla en verano, marcada por la decisión de retener el máximo talento posible a costa de contar con menos efectivos, ha obligado a Pere Romeu a lidiar con una larga lista de lesiones que ha afectado a hasta 13 jugadoras del primer equipo a lo largo del curso, entre ellas todas salvo Alexia Putellas, Irene Paredes, Vicky López y Sydney Schertenleib.

Algunas de especial gravedad han condicionado de forma notable el desarrollo del año, como el caso de Laia Aleixandri, fuera de los terrenos de juego desde febrero por una lesión de rodilla; Aitana Bonmatí, cinco meses de baja por una fractura transindesmal del peroné; o Patri Guijarro, tres meses ausente por una fractura por estrés en el hueso escafoides del pie.

A estas ausencias de larga duración se han sumado numerosos contratiempos musculares y molestias de menor alcance que, en todo caso, han condicionado de igual manera la gestión de la rotación y la carga de minutos.

En ese contexto, el título refuerza la idea de un modelo sostenido en el tiempo dentro del FC Barcelona, donde la cantera no es un recurso puntual, sino una estructura productiva constante que prolonga una dinastía nacional iniciada en la temporada 2019-2020 y sustentada, además, en una superioridad ofensiva abrumadora.

El Barcelona ha firmado más del doble de goles que su inmediato perseguidor, el Real Madrid (55), con sus 116 tantos en 26 jornadas, lo que le sitúa en una media cercana a los 4,5 goles por partido. A falta de cuatro jornadas para el cierre del campeonato, el conjunto azulgrana no solo ha asegurado el título, sino que amenaza seriamente con superar los 128 goles que anotó la pasada temporada en la competición liguera.

En esos registros ofensivos, hasta 11 jugadoras se han situado entre las 50 máximas goleadoras del curso, aunque dos destacan claramente por encima del resto: Claudia Pina, actual máxima goleadora de la Liga F con 17 tantos (antes del último partido), y Ewa Pajor, segunda en la tabla con 16 dianas.

Más allá de los números, la temporada del Barcelona reafirma una tendencia ya estructural: un modelo que se alimenta del talento formado en la base y que, una vez más, ha demostrado que su hegemonía no depende de una generación concreta, sino de una idea sostenida en el tiempo, capaz de regenerarse sin perder competitividad ni identidad. EFE

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