Segunda semana de Kitchen: De 'El Asturiano' al análisis de quién sabía del espionaje

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Madrid, 18 abr (EFE).- El juicio del caso Kitchen ha entrado en el fondo en su segunda semana con testimonios que han aludido a Mariano Rajoy por el mote de 'El Asturiano' con el que le llamaba la trama y han tratado de arrojar luz sobre quiénes estaban al tanto del presunto espionaje parapolicial al extesorero del PP Luis Bárcenas.

Entre la veintena de testigos que han pasado por la Audiencia Nacional, el de mayor peso político hasta ahora ha sido Ignacio Cosidó, director de la Policía en la etapa en la que presuntamente se orquestó esta operación desde la cúpula de Interior. En su declaración, se desmarcó de Kitchen y también del excomisario José Manuel Villarejo, uno de los acusados.

La exposición del inspector jefe de Asuntos Internos que ha investigado todo el caso Tándem o Villarejo ha sido a su vez la más trascendental para conocer la forma en la que presuntamente operaba la trama, y varios testimonios policiales han detallado cómo la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, fue seguida por dos unidades policiales diferentes durante el verano de 2013.

Múltiples testimonios han señalado al entonces comisario de la Unidad de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño, eximido de este juicio por motivos de salud, como la persona que ordenó el seguimiento, que habría tenido como figura clave al chófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos, 'El Cocinero', otro de los acusados.

El inspector jefe de Asuntos Internos aclaró que la persona a la que Villarejo se refería como 'El Barbas' o 'El Asturiano' era el entonces presidente del Gobierno Mariano Rajoy al que pidió presionar a través del abogado Javier Iglesias, 'El Largo' o 'El Capillas'.

En todo caso, este juicio no excede el ámbito del Ministerio del Interior y no analiza una posible "conexión política", como ha recordado la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, en varias ocasiones a la letrada del PSOE, que al inicio pidió sin éxito reabrir la causa para incluir a la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, que llegó a estar investigada y con quien también mantenía contacto Villarejo.

Uno de los acusados, el comisario Andrés Gómez Gordo, era denominado 'Andy' o 'Cospedín' porque fue asesor de Cospedal en el Gobierno de Castilla-La Mancha, mientras que Villarejo llamaba 'Número Uno' al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y 'Número Dos', 'Chisco' y 'Choco' -por Paquito el Chocolatero- a Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad, quienes se sientan en el banquillo por estos hechos.

En su declaración como testigo, Cosidó, a quien la Fiscalía Anticorrupción pidió imputar durante la instrucción tras apuntarle dos de los acusados, Villarejo y el exDAO de la Policía Eugenio Pino, aseguró que nunca supo de ninguna investigación policial vinculada a Bárcenas, más allá de la de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) por el caso Gürtel.

"Recuerdo perfectamente la investigación Gürtel, pero como 'cocinero' o 'kitchen' no tengo constancia de haberlo oído", sostuvo Cosidó en una declaración en la que negó conocer detalles de investigaciones policiales, sobre las que los agentes deben guardar secreto e informar únicamente a jueces y fiscales.

Redujo su relación con Villarejo a un "encuentro fortuito y puramente protocolario en su despacho" al poco de llegar a la Dirección General. "¿Un encuentro fortuito dentro de su despacho a solas?", cuestionó Antonio García Cabrera, letrado del excomisario, a lo que el exdirigente del PP espetó: "Bueno, creo que dejamos la puerta abierta y fue realmente breve".

Según el inspector jefe de Asuntos Internos, Villarejo reportaba sobre Kitchen a Francisco Matrínez y a Eugenio Pino y fue quien captó como confidente al chófer, y también quien le pagó con fondos reservados 2.000 euros al mes hasta que Martínez le apartó en 2015 y puso a Gómez Gordo a controlar al conductor. Este excomisario fue el que propuso el chófer obtuviese plaza en la Policía Nacional -algo que logró- para así tenerle "trincado".

Los fondos reservados que cobró el chófer no procedieron del presupuesto que al respecto manejaba la Comisaría General de Información, sino que siguieron otros cauces, según declaró el ex comisario general de esta unidad Enrique Barón.

La mujer de Bárcenas fue seguida en verano de 2013 por dos unidades policiales, de la UCAO y de Asuntos Internos, que llegaron a detectarse unos a otros en una ocasión, lo que llevó a cesar el operativo de Asuntos Internos.

El de la UCAO, que dirigió García Castaño aludiendo, según un subordinado, a una "orden directa" del DAO, acabó en octubre cuando Rosalía Iglesias alertó de que la seguían al 091. En el dispositivo los agentes contaban con matrículas que daba Sergio Ríos, según le confesó García Castaño al exjefe del área especial de seguimientos.

Un agente del grupo operativo de captación de información y su jefe en la UCAO relataron cómo se produjo el volcado de tres dispositivos del extesorero del PP en una cafetería VIPS. El superior de ambos, Enrique García Castaño, se los entregó allí en compañía de un confidente, que después, al estallar el caso Kitchen, ambos testigos pensaron que podía tratarse del chófer de Barcenas, "pero no con certeza".

En cuanto a la visita que hicieron al despacho de Martínez en la Secretaría de Estado de Seguridad, ambos explicaron, al igual que afirmó el comisario Mariano Hervás, quien fuera número dos de la UCAO, se debió a la introducción de un buscador en un ordenador para manejar "una cantidad ingente de datos en un idioma extranjero", nada que ver con Kictchen.

El notario que protocolizó, a petición de Martínez, un mensaje que implicó a Fernández Díaz en Kitchen ha admitido que no puede acreditar que fuese realmente el ministro quien lo enviase porque "no hay prueba", ya que la procedencia del mismo se basa en la "manifestación" que hizo el ex número dos de Interior de que el teléfono desde el que se le remitió era el del exministro, pero sin comprobación de que así fuera.

Martínez registró en 2019 ante notario un pantallazo de un SMS que dijo haber recibido de Fernández Díaz en el que se señalaba "la operación se hizo con éxito. Se ha volcado todo. Mañana tendremos informe", y también aludía a que "según dice el informador" el "material lo había dado B a los abogados" en orden a "contactar con ellos para poder preparar su defensa jurídica".EFE