Adif refuerza el centro ferroviario de Barcelona para evitar nuevas caídas del sistema

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Barcelona, 18 abr (EFE).- Adif ha reforzado el personal del Centro de Regulación de Circulación (CRC) de Barcelona, el mismo que en enero sufrió una caída de software que paralizó la red de Rodalies de Catalunya, para evitar que el incidente se repita en un momento "inédito" de trabajos en la infraestructura.

En una sala dominada por pantallas que proyectan el movimiento de unos 900 kilómetros de vías, un equipo que ya cuenta con más de 20 profesionales por turno se encarga de controlar el flujo de convoyes por hasta 114 estaciones de Cataluña.

Desde este nodo estratégico se supervisa la "malla", la gráfica que sincroniza la marcha real de los trenes con la planificación prevista, en 14 bandas de Control de Tráfico Centralizado (CTC) -el sistema que permite accionar señales y desvíos a distancia- distribuidas por el territorio.

Ubicado en la Estación de Francia de Barcelona, el CRC abarca funciones desde la autorización de salidas y la resolución de incompatibilidades horarias hasta la gestión de maniobras en estaciones y la coordinación de la seguridad en vía única para garantizar el cumplimiento de las distancias entre trenes.

Fuentes de Adif atribuyen los fallos de principios de año a un error que impidió que el servidor de reserva tomara el mando al fallar el principal, una falta de comunicación entre equipos que dejó a los reguladores "atados" y sin comprobación del estado de la red.

El incidente se produjo además en un contexto de máxima tensión operativa, precedido por el accidente de Gelida y agravado poco después por el azote del temporal Harry, situaciones que los técnicos sitúan entre las más complejas de su historia reciente.

Para evitar que el bloqueo se repita en un momento con gran volumen de actuaciones en la red, Adif ha reforzado la presencia de especialistas, tanto propios -técnicos de regulación, inspectores y responsables y auxiliares de circulación- como del proveedor del sistema, Siemens, que supervisan y actualizan prácticamente a diario la tecnología que debe gestionar unos 8.000 trenes a la semana.

Pese a que afirman que el despliegue de esta "tecnología punta" permite tener un control absoluto de todas las incidencias en las vías, admiten que todavía hay un "punto muerto" en el sistema: la detección de obstáculos físicos.

En las pantallas, los tramos de vía se tiñen de rojo cuando una incidencia interrumpe la circulación, pero si un árbol o una roca caen sobre el trazado sin provocar un cortocircuito, el sistema no lanza una alerta inmediata; una brecha que Adif busca cerrar con la investigación de nuevos sensores y sistemas de detección automática, ya presentes en la alta velocidad.

Pese a que todavía se analiza la causa raíz que originó los colapsos registrados a principios de año, fuentes de Adif se muestran convencidas de que no volverá a ocurrir una caída del sistema del mismo calibre. EFE

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