Madrid, 16 abr (EFE).- El productor Jesús Cimarro ha sido galardonado con el Max de Honor de las Artes Escénicas 2026 que otorga la Sociedad General de Autores y Editores (Sgae) por su labor como empresario teatral, un oficio "duro" que ha desempeñado durante más de 40 años que confiesa que le ha llevado "al borde de la ruina" en varias ocasiones.
Es la primera vez que el Max de Honor se otorga a un productor, una circunstancia que Cimarro considera una "puesta en valor y un reconocimiento a una labor invisible" que por fin el sector premia.
"Mi misión ha sido poner los recursos para que las locuras de los artistas se pudieran llevar a cabo dentro del presupuesto", una razón por la que se considera un productor artístico, dejando atrás la imagen del empresario contando billetes.
Un oficio "árido", indica, de montaña rusa, "que me ha llevado al borde de la ruina" y en el que ha estado a punto de tirar la toalla, donde no se avergüenza de haber hecho espectáculos "alimenticios" que le han permitido hacer propuestas más interesantes.
Jesús Cimarro (Ermua, Vizcaya, 1965) recogerá el premio el próximo 1 de junio en la arena del Teatro Romano de Mérida donde este año se celebra la gala anual de entrega de los Max, un escenario que conoce bien pues desde 2012 gestiona el Festival Internacional de Teatro Clásico de la ciudad extremeña, una circunstancia que no está unida a galardón y que al productor le hace especial ilusión: "Mérida es la esencia del teatro".
"Merece el premio este año y cualquiera de los anteriores, independientemente de dónde se dé", ha reseñado el presidente de Sgae, Antonio Onetti, que ha desvelado que lleva tiempo en la lista candidatos.
Un galardón que ha sido designado por unanimidad para premiar "una carrera empresarial de gran éxito, una incansable labor profesional", además de por el apoyo que ha dado "siempre a la autoría española y su respeto escrupuloso a los derechos de autor", ha resaltado Onetti.
Desde 1988 es director de Pentación Espectáculos que cofundó con José Luis Alonso de Santos, Gerardo Malla, Rafael Álvarez el Brujo, Margarita Piñero y Tato Cabal.
"Una rara avis" en los 80, ha señalado Onetti, entre el teatro comercial y el alternativo: "Luego comprendimos que él con su maletín y su chaqueta era la producción profesionalizada".
A los 15 años fundó un taller de teatro en su pueblo, a los 18 ya tenía compañía y creó la primera cooperativa teatral, con razón ha escrito el primer 'Manual de producción y distribución y gestión del teatro'.
"He querido ser lo que soy, ni director ni autor ni nada que no fuera productor", asegura Cimarro, empresario de títulos recientes como 'El hijo de la cómica', 'Dulcinea' o 'Poncia' y para ello ha creado las estructuras para que el sector estuviera representado.
Ha presidido la Academia de las Artes Escénicas de España y en la actualidad es presidente de la Asociación de Productores y Teatros de Madrid y la Federación Estatal de Asociaciones de Empresas Productoras de Teatro y Danza de España.
Se lamenta de que en este recorrido se haya reducido la exhibición en los últimos 15 años un 35 % y así se lo ha trasladado tanto al Ministerio de Cultura como a las comunidades autónomas y municipios que han quitado espacios y fechas de representación, una razón por la que las giras han mermado.
El productor insta a implementar la recomendación de la Unión Europea en materia cultural reservando un 2c% de los presupuestos autonómicos para este apartado y el 1c% a nivel estatal.
"No se trata solo de una cuestión económica, hay que cuantificar la parte social y cultural" que significa, "no pedimos ni más ni menos que otro sector productivo".
Pese a ello, se ha generado una sensación de euforia al colgar muchos teatros el cartel de 'No hay entradas', una imagen favorable para el sector, pero que tiene que ver con esa reducción de funciones, argumenta.
Cimarro, que en 2018 formó parte de la lista Forbes como una de las 100 mentes más creativas de España, afirma que saber los gustos del público es "muy complicado", al ser muy variados, "pero con una buena historia ya hay mucho ganado, es la manera de enganchar al espectador" .
El reto es evolucionar como evoluciona la sociedad y sus gustos, y que autores y autoras tengan habilidad para reflejarlo, "que cuando una persona se siente en el patio de butacas se identifique y se siente a disfrutar", apunta.
Recibe más de 100 proyectos al año, de los que produce, entre seis y ocho, de un sector que se sustenta -subraya- en la iniciativa privada principalmente.
"Tengo claro que el espectáculo en vivo no va a morir", concluye Cimarro. EFE
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