Un excomisario de Policía advierte de que la escalada entre EEUU e Irán pudo haber desencadenado amenazas terroristas en Europa

Borja Moreno señala que la ausencia de reacción de Daesh se explica por la división entre suníes y chiíes, pero advierte de que en otros conflictos similares España podría convertirse en objetivo

Guardar
Combatientes del ISIS cerca de Alepo, en Siria. (Medyan Dairieh/Zuma Press/Corbis/Reuters)
Combatientes del ISIS cerca de Alepo, en Siria. (Medyan Dairieh/Zuma Press/Corbis/Reuters)

El excomisario principal de la Policía Nacional Borja Moreno ha alertado de que un conflicto como el protagonizado por Estados Unidos e Irán podría haber derivado en amenazas o acciones terroristas en Europa si hubiese incorporado determinados elementos de movilización yihadista, especialmente aquellos vinculados a factores religiosos. Durante su intervención este miércoles en Madrid, en el marco de la jornada ‘Terrorismo y radicalización’, organizada por la Asociación Dignidad y Justicia, Moreno ha advertido de que este tipo de escenarios son “susceptibles” de activar dinámicas violentas cuando confluyen guerra y religión en países árabes o de mayoría musulmana.

A partir de ese punto de partida, el excomisario trazó un análisis que combina coyuntura internacional y evolución de las amenazas. En el caso concreto del pulso entre Washington y Teherán, Moreno subrayó que, “afortunadamente”, no se ha producido una reacción por parte de la organización terrorista Daesh. La clave, según explicó, reside en la fractura doctrinal dentro del islam: el grupo yihadista se inscribe en la órbita suní, mientras que Irán es un referente del chiismo, una diferencia que ha limitado la capacidad de instrumentalización del conflicto como vector de propaganda o movilización.

Esa ausencia de respuesta no elimina, sin embargo, el riesgo estructural que el exresponsable policial identifica en este tipo de crisis. Muy al contrario, Moreno sostuvo que Daesh “podría haber hecho bandera” del enfrentamiento y haber dirigido amenazas contra los países que respaldasen la ofensiva estadounidense. En ese sentido, llamó la atención sobre el hecho de que la organización no se haya pronunciado tras la posición adoptada por países como España o Italia, que se han desmarcado de la guerra originada por los ataques de Israel y la Casa Blanca.

Lejos de interpretar ese silencio como una señal de desactivación, Moreno lo enmarca en una lógica coyuntural. “En cualquier otro conflicto de características similares”, advirtió, el desenlace podría ser bien distinto. Y en ese escenario hipotético, España aparecería como un objetivo plausible. El excomisario apuntó a varios factores que, a su juicio, sitúan al país en el foco del yihadismo: su pertenencia a la OTAN, su condición de sociedad occidental y el peso simbólico de Andalucía, asociada a la memoria histórica de Al-Ándalus, “una zona permanentemente reivindicada” en determinados relatos extremistas.

La mutación del terrorismo: del mando central al actor autónomo

Si el contexto geopolítico define el marco de riesgo, la transformación de los procesos de radicalización perfila la amenaza concreta. Moreno situó en las redes sociales el epicentro de ese fenómeno, un espacio donde la propaganda yihadista encuentra hoy su principal canal de difusión y captación, con una capacidad de penetración difícil de contrarrestar.

Un coche de la Policía Nacional frente a una comisaria (David Zorrakino - Europa Press)
Un coche de la Policía Nacional frente a una comisaria (David Zorrakino - Europa Press)

El resultado es la consolidación de perfiles operativos cada vez más difusos: individuos que se radicalizan en solitario y actúan al margen de estructuras jerárquicas. “Estamos viendo que los últimos terroristas son autónomos”, señaló, subrayando que no requieren logística compleja ni apoyo organizativo para ejecutar un atentado. En muchos casos, basta con medios rudimentarios como un arma blanca y una decisión individual, lo que complica de forma notable la labor preventiva de los servicios de seguridad.

La intervención de Pablo Salas, exjefe del Servicio de Información de la Guardia Civil y exdirector adjunto operativo del Instituto Armado, reforzó ese diagnóstico. Salas advirtió de que las primeras víctimas de este proceso son quienes quedan atrapados en la espiral de radicalización digital. “Las personas que se ven influenciadas por estos mensajes son las primeras víctimas”, señaló, antes de subrayar el carácter transversal de la amenaza: “cualquiera” puede verse afectado.

Ambos coincidieron en que el terrorismo yihadista no ha desaparecido del horizonte español, sino que permanece en estado latente, adaptado a nuevas formas de actuación. En este contexto, Moreno incidió en la vulnerabilidad de los espacios públicos con alta concentración de personas —festividades, eventos deportivos o espectáculos musicales—, escenarios que maximizan el impacto potencial de un ataque.

Jóvenes, polarización y la memoria del terrorismo

El análisis se extendió también al ámbito interno, donde Moreno expresó su preocupación por el aumento de la radicalización en determinados sectores juveniles. Un fenómeno que, según indicó, ya se traduce en episodios de violencia callejera y agresiones, y que encuentra caldo de cultivo en factores como la proliferación de bandas juveniles, ciertos entornos vinculados al fútbol y el incremento de la polarización ideológica.

En paralelo, el vicepresidente de Dignidad y Justicia, Víctor Valentín Cotobal, introdujo otra dimensión del debate: el progresivo desconocimiento entre los jóvenes sobre la trayectoria y el impacto de la organización terrorista ETA en la historia reciente de España. A su juicio, esta carencia favorece lecturas distorsionadas y contribuye a banalizar la violencia.

Diferentes colectivos de víctimas del terrorismo de ETA han convocado en la mañana del 8 de febrero un homenaje a víctimas y "desplazados forzosos" en la Plaza de la Constitución de Pamplona. Paz Prieto, de la asociación ANVITE, ha querido enviarle un mensaje a Pedro Sánchez: "No se puede hacer una idea del daño que nos está haciendo a las víctimas del terrorismo de ETA". (Europa Press)

Cotobal reivindicó la labor de la asociación en la denuncia de los homenajes que aún se celebran en localidades del País Vasco y Navarra en favor de presos de ETA, al considerar que suponen una forma de deslegitimar a las víctimas. Asimismo, sostuvo que el tratamiento judicial hacia los miembros de la banda ha sido, en su opinión, más laxo que el aplicado a los condenados por terrorismo yihadista.

En ese contexto, planteó la necesidad de avanzar en el enjuiciamiento de la cúpula de ETA por los crímenes que aún permanecen sin resolver, evocando como referencia los juicios de Núremberg, en los que se procesó a dirigentes del régimen nazi tras la Segunda Guerra Mundial, como ejemplo de rendición de cuentas integral frente a estructuras responsables de violencia sistemática.