Javier Herrero.
Madrid, 14 abr (EFE).- Dejando atrás su condición de promesa de la música nacional con su futuro primer concierto en el Movistar Arena de Madrid, la banda Niña Polaca vuelve con nuevo disco, el primero "de no amor", cansados de la "cosa de no decir absolutamente nada" y cargando contra un capitalismo desalmado y sus consecuencias.
"Estábamos cansados de que nadie dice nada y de que la música en general es muy cómoda y aséptica. Y luego también está que cuando nos hemos peleado nos ha ido bien, así que dijimos: 'Vamos a pelearnos'", comenta a EFE uno de sus integrantes, Álvaro Surma, ante la publicación este viernes de '¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?' (Subterfuge).
Dos años han dedicado a darle forma, lo que lo convierte en su disco más largo en tiempo de inversión, en parte también porque fue "el primero cogido como un trabajo completo, con una idea muy clara tanto en letras como en sonido", reivindicando el rock de los 60 y 70 desde su óptica contemporánea.
"Y queríamos hacer un disco de no amor, más social, porque estamos un poco más asentados y menos adolescentes y queríamos luchar un poco contra la cosa de no decir absolutamente nada", explica.
El quinteto que completan Alberto Rojo, Luis von Kobbe, Claudia Zuazo y Rubén Manchón no podía haber imaginado un título mejor para su tercer disco de estudio, sumido el mundo en varios conflictos ante la impasividad aparente de los mecanismos que debían asegurar la estabilidad y el diálogo.
"Lo pensamos con Palestina. En mi imaginación particular la ONU representaba el mayor desarrollo de la humanidad cuando ya estábamos hartos de pegarnos y vimos que había que poner unos límites. Ahora ver cómo se está yendo todo al garete y se pierden ciertos valores, también es bastante representativo", reflexiona Surma.
Aunque en este disco que toma el relevo a 'Que adoren tus huesos' (2023) llegan a pedir al cielo "la dimisión de Mazón", el contenido se concentra sobre todo en las implicaciones a pie de calle del sistema que se ha ido consolidando, con un arranque especialmente épico con el tema 'William Wallace en Lancaster', en el que el amor se convierte casi en la única forma de resistencia.
"Me nació en un momento en el que, a través de compañeros, veía en la oficina cómo una vida capitalista te acaba quitando tu parte más humana, por eso quería reivindicar las pequeña cosas que nos convertían en personas: las plantas, tener una familia, una casita...", enumera este músico que hace tiempo abandonó su otra faceta como abogado.
El grupo, que en 'CSI Alicante (mi generación)' rinde tributo al clásico 'My generation' de The Who que sirvió de arranque a una popular serie de televisión, asegura que no aspira a convertirse en portavoz de nadie, aunque conceden que el relato que manifiestan en estas letras es compartido por mucha gente su edad.
El grupo que canta 'La codicia y capital de las fuerzas extranjeras' atribuye a un "fallo del sistema educativo" que un buen número de jóvenes apoyen hoy por hoy tesis de ultraderecha: "Es un ejemplo claro de cómo hacer leyes de educación basadas en una ideología que cambian cada cuatro años hacen mella en cómo sale la gente".
"Y luego el sistema ha fallado a población, de ahí que haya una desafección con los partidos tradicionales, porque llevar una vida que en los 90 se consideraba digna ahora es un privilegio. Y con 15 o 16, que estás más radicalizado y no tienes mucha capacidad de análisis, encima no ven salida a su situación cuando llega cualquier colgado que se presenta como un mesías", razona.
Con la pretensión de que sus canciones calen y atenúen otros mensajes radicalizados, el grupo que llenó cinco veces La Riviera de Madrid en 2025 y que, como colofón a esa etapa, reunió en octubre a unas 17.000 personas en un concierto en la Explanada de Puente del Rey, también en la capital, mira ahora más arriba.
"Hemos trabajado un poco, pero éramos como Guti, a ver cuándo iba explotar todo de verdad", bromea Surma, al abandonar al fin la condición de "promesa" de la música y convocar el 15 de enero de 2027 de un primer concierto en el formato entero del Movistar Arena de Madrid. EFE
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