El precio de las emisiones de CO2 influye en el precio de la vivienda: “Antes del covid estaba a 30 euros la tonelada y ahora en torno a 100”

Las viviendas con mayor eficiencia consumen menos energía y se venden a precios más altos, ya que ofrecen mejores condiciones de confort y salubridad

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El precio de las emisiones de CO2 influye en el precio de la vivienda: “Antes del covid estaba a 30 euros la tonelada y ahora en torno a 100”. (Canva)
El precio de las emisiones de CO2 influye en el precio de la vivienda: “Antes del covid estaba a 30 euros la tonelada y ahora en torno a 100”. (Canva)

El impacto del coste de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en el mercado inmobiliario se hace cada vez más evidente, siendo un factor importante a la hora de buscar una vivienda. Y es que el precio de las emisiones de CO2 ha ido en aumento, lo que repercute directamente en el coste de construcción y, en consecuencia, en el precio final de la vivienda. Según el arquitecto Juan Goñi, la relación entre el CO2 y el precio de la vivienda no es tan intangible como muchos podrían pensar.

“¿El CO2? Si mi casa no tiene CO2”, plantea en tono irónico en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@juangoniarquitecto), para después matizar que “emitir CO2 tiene unos impuestos, que antes del COVID estaban en torno a 30 euros la tonelada y que ahora están en torno a 100 euros”.

El proceso de fabricación del cemento, explica Goñi, genera una gran cantidad de emisiones de CO2. “Producir cemento genera mucho CO2; se emite mucho CO2 a la atmósfera. Esto ha hecho que el cemento aumente mucho de precio en los últimos años”, recalca. La incidencia sobre el presupuesto de una vivienda resulta evidente, ya que el cemento es la base del hormigón, material imprescindible en la construcción. “No sé si algunos recordaréis cuando el hormigón estaba a 50 euros la tonelada, pero es que ahora está entre 120-130 euros. Y es, entre otras cosas, por este tema”, añade el arquitecto.

“Construir tu casa te puede costar 5.000 euros más”

Este aumento de costes no solo responde a la subida de los precios de los materiales, sino también a la presión regulatoria que obliga a las empresas a internalizar el coste ambiental de sus procesos productivos. El resultado, según la explicación de Goñi, es que “solo por la subida de este material, construir tu casa te puede costar 5.000 euros más”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha avanzado este miércoles en el Congreso su intención de seguir acelerando el despliegue de la energía renovable en el país mediante el decreto ley para paliar las consecuencias económicas del conflicto en Irán (Congreso)

Así, el fenómeno del encarecimiento de la construcción, motivado por la fiscalidad ambiental, se suma a otros factores que ya están transformando el mercado inmobiliario. De acuerdo con Urbanitae, la sostenibilidad se ha incorporado a la valoración de los inmuebles, de modo que el impacto ambiental y la eficiencia energética han pasado a ser criterios de peso en la tasación y el precio de las viviendas. Gracias a los cada vez más habituales desastres ambientales —entre olas de calor, inundaciones y aumento de las temperaturas—, la percepción de los compradores y arrendatarios ha cambiado, y ahora priorizan zonas menos expuestas a riesgos climáticos.

De hecho, un estudio del Instituto Complutense de Análisis Económico ha concluido que cada día de más que sobrepasamos los 35 ºC con respecto al año anterior, se produce una caída media del 0,08% en los precios de venta y del 0,15% en los alquileres dentro de la misma provincia. La tendencia a la baja en regiones más calurosas contrasta con el repunte de valor en las zonas más frescas del noroeste peninsular, donde la compraventa de vivienda ha crecido con fuerza en comunidades como Galicia, La Rioja o Asturias.

Al final, las viviendas con mayor eficiencia consumen menos energía y se venden a precios más altos, ya que ofrecen mejores condiciones de confort y salubridad. El Banco de España ha analizado este fenómeno y concluye que las viviendas con etiqueta energética A pueden gastar hasta un 90 % menos que las de etiqueta G.