Madrid, 14 abr (EFE).- El juicio sobre Kitchen, una presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas, ha celebrado su cuarta jornada, protagonizada por segundo día por el inspector jefe de Asuntos Internos que ha investigado al excomisario José Manuel Villarejo y que ha vuelto a hablar de seguimientos que no fueron comunicados a las autoridades judiciales.
El interrogatorio a este inspector jefe por parte de las defensas de los diez acusados ha copado prácticamente toda la vista oral celebrada este martes en la Audiencia Nacional, lo que ha obligado a retrasar a mañana, miércoles, el testimonio que más expectación despertaba, el de Ignacio Cosidó, director de la Policía Nacional en la época en la que presuntamente se orquestó esta operación desde la cúpula de Interior, entre 2013 y 2015.
Otros testigos han desvelado como en julio de 2013 unos policías enviados a localizar un vehículo cerca del domicilio de Bárcenas se encontraron con otros agentes que hacían seguimiento, a los que reconocieron porque usaban un coche al que conocían como "el pitufo" por su color azul.
El excomisario José Manuel Villarejo instó al chófer del extesorero del PP Luis Bárcenas, Sergio Ríos, a "darle al tarro" para encontrar grabaciones, según ha explicado el inspector jefe de Asuntos Internos.
Este agente, responsable de la investigación de esta causa, considera que Villarejo marcó como objetivo encontrar esas grabaciones "comprometedoras" que serían las que buscaba la trama del extesorero con el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y con el exministro y dirigente del PP, Javier Arenas.
Al contrario que otros documentos pertenecientes a Bárcenas que fueron hallados en los registros a Villarejo, los investigadores no han hallado esas supuestas grabaciones que buscaba la trama.
En su declaración como testigo, el que fuera jefe de Vigilancias de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, Jesús Vicente Galán, ha declarado que en 2013 su superior, el comisario Marcelino Martín Blas, uno de los diez acusados, le encomendó un operativo para vigilar a la mujer de Luis Bárcenas, Rosalía Iglesias, con el argumento de que "corría peligro", pero sin ser "detectados".
Esa circunstancia volvía "imposible" la protección porque no podían aproximarse a la mujer de Bárcenas, ha agregado este testigo, que llegó a estar investigado.
Un subordinado suyo en aquella época ha explicado que fue enviado a realizar vigilancias en las inmediaciones del domicilio del extesorero, si bien no le indicaron que ese fuese el objetivo, sino buscar un coche negro. Al detectar presencia policial y un vehículo que conocían y al que llamaban "pitufo" por su color azul comprobaron que la matrícula pertenecía a la Comisaría General de Información.
Aquel seguimiento se extendió una o dos semanas, según Galán, que ha dicho que él decidió finalizarlo al detectar presencia de otros agentes.
En esta jornada se ha podido comprobar cómo las defensas despliegan sus estrategias, algunas ya conocidas, como la del excomisario Villarejo, que ha cuestionado la imparcialidad del inspector que ha investigado Kitchen o el origen de la causa.
Además, la defensa del chófer, Sergio Ríos, ha intentado apuntalar su visión sobre que el conductor, exmilitar, fue confidente en una operación policial y no tenía por qué saber si el dispositivo era legal, además de negar reiteradamente que el ingreso de este acusado en la Policía Nacional fuera ilícito.
El inspector que ha testificado ha recordado los indicios plasmados en sus oficios, recitando de memoria el contenido y fecha de las grabaciones contenidas en la causa, al tiempo que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, ha reprochado el tono con el que algunos letrados le han cuestionado.
Tras pasar toda la mañana en la Audiencia Nacional, la declaración como testigo del exsenador y exdirector de la Policía Ignacio Cosidó se ha retrasado a mañana, miércoles, y lo mismo ha sucedido con el comisario Enrique Barón, jefe de la Comisaría General de Información entre 2012 y 2017; y el comisario Mariano Hervás, quien fuera número dos del comisario Enrique García Castaño, el Gordo, quien ha sido exonerado de este juicio por motivos de salud.
La Fiscalía Anticorrupción pidió sin éxito imputar a Cosidó, a raíz de que Villarejo le señalara como la persona que le dijo que se iba a encargar de captar a alguien para espiar al extesorero.
También apuntó a este ex alto cargo el ex-DAO Eugenio Pino, también acusado, que sostuvo que él era una de las personas que estaban informadas de este operativo puesto en marcha en 2013 presuntamente desde el Ministerio del Interior, por el que están también el banquillo el exministro Jorge Fernández Díaz y su secretario de Estado de Seguridad en aquella época, Francisco Martínez, entre otros. EFE

