Madrid, 23 mar (EFE).- El excomisario José Manuel Villarejo ha declarado este lunes como acusado ante la Audiencia Nacional y ha negado que entregase a periodistas archivos pertenecientes a la exasesora de Podemos Dina Bousselham y que los obtuviera pidiéndoselos a dos informadores, pues según su versión fue al revés: se los ofrecieron.
"Para mí los periodistas eran mis fuentes, aunque ellos piensen que la fuente era yo para ellos", "yo les sacaba a ellos mucha más información que ellos a mí", ha dicho Villarejo en dos puntos de su declaración.
La Audiencia Nacional ha reanudado este lunes el juicio a Villarejo por el conocido como caso Dina, una de las piezas del caso Tándem, en el que el excomisaro está acusado de difundir entre periodistas información de un móvil robado a la exasesora de Podemos para que publicasen informaciones en descrédito del partido.
En el domicilio de Villarejo fueron halladas dos carpetas -Dina 2 y Dina 3- que contenían archivos y capturas de pantalla que coincidían con información aparecida en prensa en el verano de 2016, en concreto en OKDiario y El Confidencial.
Villarejo ha sostenido que esa información le fue ofrecida y entregada por el entonces director de Interviú, Alberto Pozas, algo que le anunció el periodista de esa revista Luis Rendueles, lo que contrasta con lo dicho por ambos periodistas, que declararon como testigos tras dejar de estar investigados en la causa y sostuvieron que fue el excomisario quien les pidió dicha documentación.
El excomisario, que solo ha contestado a preguntas de su abogado, ha explicado que vio el contenido de las carpetas de Bousselham forma "muy tangencial" y rápida, "por inercia" en un momento en el que estaba ya de permiso antes de su jubilación, y le pareció que contenía "marujeo", cosas "del corazón". No encontró lo que buscaba, "algún tipo de financiación ilegal", y no informó al respecto.
Además, el excomisario ha sostenido que cuando recibió las carpetas de Bousselham ya "era de conocimiento de todos los medios que había una pelea interna en Podemos y alguien había filtrado ese tema para desmontar la imagen de macho alfa que tenía Pablo Iglesias", y otros informadores le habían hablado de documentación sobre Podemos.
Villarejo ha empleado también su declaración para sembrar dudas de la investigación de Asuntos Internos en su contra y ha acusado a esta unidad de "parcialidad" y de ocultar audios cuando le benefician, especulando además con la posibilidad de que hayan podido "sembrar" este caso en su contra. Además, ha hablado de una "jugarreta política" de Pablo Iglesias antes de las elecciones.
El excomisario ha sostenido además que si él hubiese entregado a terceros, otros periodistas, la documentación de Bousselham existirían audios y su ausencia es para él la evidencia de los periodistas eran su fuente y no tanto al revés.
También se ha desvinculado del Informe Pisa (Pablo Iglesias, Sociedad Anónima), contra Podemos, que este partido ha denunciado como una investigación ilegítima a su líder ante la Audiencia Nacional y que a juicio de Villarejo fue una "vacuna" organizada por el PP para que no se investigara seriamente a la formación.
En esta sesión, la Fiscalía ha anunciado que mantiene la petición de 5 años de cárcel para el excomisario por un presunto delito de revelación de secretos, una conclusión a la que se han adherido las acusaciones particulares, que ejercen Dina Bousselham y el exlíder de Podemos Pablo Iglesias.
Además, en la vista han declarado peritos que han señalado que la huella digital, el 'hash', de los archivos hallados en casa de Villarejo no es idéntica a la de los archivos aportados por El Confidencial y OK Diario.
Otros peritos han indicado que la memoria SD original, que Pablo Iglesias recibió de Interviú y devolvió meses después a Bousselham tenía daños internos y otros compatibles con un lijado que se hace para recuperar el contenido de este tipo de dispositivos, sin que se pueda determinar el motivo de ambos daños o cuándo se produjeron.
El juicio de este caso finalizará este martes con los informes finales. EFE


