Antes de que la menor lograra contar a su madre lo ocurrido, el acusado la había hecho vivir bajo su techo en un pueblo de Mallorca entre los años 2019 y 2024, según describió la Fiscalía en su escrito de acusación. La niña fue víctima de abusos sexuales de manera diaria y se vio obligada a generar vídeos e imágenes sexuales, mientras el procesado mantenía la apariencia de padre en la localidad, mientras la madre residía en Palma con la supuesta finalidad de acceder más fácilmente al mercado laboral. La Fiscalía solicita para el acusado una pena de 40 años de prisión por delitos de trata de seres humanos, agresión sexual a menor de 16 años, elaboración de pornografía infantil y vulneración del derecho a la intimidad, según reportó el medio.
El juicio, que estaba previsto para este lunes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, fue aplazado y no se ha establecido una nueva fecha, informó el medio. De acuerdo con la acusación, el hombre viajó en repetidas ocasiones a Nigeria entre los años 2016 y 2019, y en esos desplazamientos ya había cometido actos de abuso sexual contra la menor, quien entonces tenía entre ocho y once años. Durante este periodo, la víctima también fue coaccionada para enviarle material de contenido sexual a través de su teléfono móvil. El hombre prometía que la niña tendría una mejor vida y lograría escapar de la pobreza, lo que facilitó la manipulación.
La Fiscalía relató que el acusado llegó a pedir a la menor que firmara un documento en inglés, mediante el cual la obligaba a comprometerse a mantener relaciones sexuales con él. El vínculo con la familia se fortaleció cuando el acusado, utilizando falsas promesas, convenció a la madre de la víctima para casarse con ella. De este modo logró trasladar a la menor a su lugar de residencia en Mallorca a finales del año 2019, de acuerdo con el escrito de acusación citado por la cobertura periodística.
Una vez en España, el acusado separó físicamente a la niña de su madre, con el argumento de que vivir en Palma permitiría mayor acceso al empleo para la mujer, asegurando que, bajo la figura de padre, se responsabilizaría del cuidado de la menor en una localidad distinta de la isla. Según consignó la Fiscalía, en este ambiente el procesado sometió a la menor a una situación de esclavitud sexual, forzándola a mantener relaciones sexuales y produciendo material pornográfico. Las agresiones se extendieron a lo largo de varios años, hasta que la menor pudo relatar los hechos a su progenitora.
Aparte de estos delitos, la acusación sostiene que el hombre también obtuvo material pornográfico de otras niñas, ampliando así la gravedad de los hechos investigados. Según publicó el medio, todo el proceso de engaño empezó con la promesa de matrimonio con la madre de la víctima y el compromiso de sacar a la familia de la precariedad económica en Nigeria.
El escrito de la Fiscalía recalca que, tras años de manipulación y abuso, la niña llegó a asumir la situación como un supuesto medio para procurar mejores condiciones de vida. El Ministerio Público señala que la víctima “llegó a normalizar los abusos y los consideró un medio para salir de la pobreza”, elemento que fue central en la argumentación para calificar la relación como explotación y trata de seres humanos, indicó la cobertura.
Por el aplazamiento del juicio, la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares quedó a la espera de definir una nueva fecha. La complejidad y gravedad de los delitos atribuidos al acusado, según el escrito presentado por el Ministerio Público y recogido por el medio, situaron este caso como un ejemplo de la utilización de una promesa de mejora social como herramienta de captación y posterior sometimiento de una menor. La petición de condena, que suma cuatro décadas de cárcel, incluye todos los delitos relacionados con la manipulación, el abuso físico y psicológico, y la obtención y difusión de material de abuso infantil.


