Feijóo suma otra victoria del PP y logra contener a Vox, aunque no asesta un golpe a Sánchez, que aguanta en CyL

La formación que lidera Fernández Mañueco se consolida como la fuerza dominante en Castilla y León, aunque necesita pactar nuevamente con Vox, mientras el PSOE resiste y mejora posiciones, complicando los planes del bloque conservador

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Después de perder la presidencia en julio de 2024 por la ruptura de los pactos autonómicos entre PP y Vox, Santiago Abascal afronta en Castilla y León un nuevo escenario donde su partido vuelve a ser decisivo para la formación de gobierno. El resultado de las elecciones obliga a Alfonso Fernández Mañueco, líder del Partido Popular y actual presidente autonómico, a negociar nuevamente con Vox si quiere revalidar su mandato al frente de la Junta de Castilla y León. Según informó el medio que publica esta información, la formación de Abascal dispone de la "llave" de la gobernabilidad, ya que los populares, pese a crecer en escaños y porcentaje de voto, no alcanzan la mayoría suficiente para conformar ejecutivo en solitario.

El Partido Popular, encabezado a nivel nacional por Alberto Núñez Feijóo, ha logrado una victoria que refuerza su posición como fuerza predominante en la región tras cuatro décadas en el poder. De acuerdo con los datos publicados por este medio con el 98,90% del voto escrutado, la candidatura de Mañueco sumó 33 procuradores, ampliando en dos los obtenidos en 2022, y mejoró en poco más de cuatro puntos porcentuales para situarse en un 35,4% del respaldo electoral. Al mismo tiempo, Vox alcanzó el 18,9% de los votos y amplió solo en un escaño su representación, lejos de la barrera del 20% que la formación había fijado como meta.

El Partido Socialista Obrero Español, liderado en la región por Luis Tudanca y a nivel nacional por Pedro Sánchez, consolidó su segunda posición y consiguió también una mejora tanto en escaños como en votos. Este bloque progresista incrementó sus actas en dos respecto a las últimas elecciones, hasta un total de 32, y subió su porcentaje de votos hasta el 30,7%. Según consignó el medio, el PSOE experimenta un avance en Castilla y León desde las elecciones previas, aunque sigue sin opciones claras para articular una alternativa de gobierno, ya que otras fuerzas de izquierda como Podemos, IU y Sumar quedaron fuera del parlamento autonómico, sin representación.

En la comparación interanual, Vox moderó considerablemente el crecimiento que experimentó durante los comicios de 2022, cuando pasó de uno a trece procuradores y obtuvo el 17,6% de los votos. En la actualidad, la fuerza encabezada por Abascal sumó solo un procurador y no logró superar la meta del 20% de apoyo, según destacó el medio. Pese a esta ligera alza, la formación vuelve a desempeñar un papel clave para cualquier acuerdo de investidura, ya que sin su respaldo el Partido Popular no puede alcanzar los apoyos necesarios para gobernar.

Respecto a la relación PP-Vox, las negociaciones se abren en un contexto tenso después de que Abascal optara por romper todos los pactos autonómicos con los populares en julio de 2024. Esta decisión llevó al colapso del primer gobierno regional de coalición entre ambos partidos, que había surgido tras las anteriores elecciones. Ahora se plantea la incógnita sobre si la colaboración se materializará de nuevo en un acuerdo de coalición, o si Vox optará por dar solo su apoyo parlamentario externo para supervisar el cumplimiento de los futuros acuerdos alcanzados.

El medio detalló también los movimientos de la cúpula popular tras los resultados. Núñez Feijóo realizó una videollamada con Fernández Mañueco para felicitarlo por el triunfo, y el candidato a la reelección tiene previsto asistir en Madrid a la Junta Directiva Nacional del partido. En la sede central del PP, diversas fuentes señalaron que la formación no se ha visto afectada por el desgaste de los cuarenta años de gobierno y recalcaron que el incremento de votos afianza su posición frente a la izquierda en la comunidad.

El secretario general del PP, Miguel Tellado, manifestó públicamente que la victoria ha sido de carácter contundente, superando al PSOE por casi cinco puntos y doblando la representación de Vox. Tellado subrayó: "El PP gana y queda como el único partido capaz de formar gobierno y el PSOE pierde y se queda sin ninguna opción de gobernar", según recogió el medio.

El impacto de estos resultados trasciende las fronteras autonómicas, ya que la negociación entre PP y Vox en Castilla y León condiciona las conversaciones abiertas en Extremadura y Aragón para la posible investidura de María Guardiola y Jorge Azcón como presidentes regionales. Fuentes populares, citadas por el medio, expresaron la esperanza de que Vox desbloquee las negociaciones en ambas comunidades tras la nueva configuración en Castilla y León. Durante la campaña, Feijóo recorrió las nueve provincias de la comunidad y focalizó su mensaje en destacar la postura de Vox frente a la investidura de Guardiola, con el objetivo de señalar un supuesto afán por el bloqueo institucional por parte de la formación de Abascal.

Según publicó la misma fuente, en el seno del PP existe la convicción de que la negativa de Vox a respaldar la investidura en Extremadura ha lastrado parte de su desempeño en las urnas de Castilla y León, donde los propios "trackings" internos de los populares llegaron a situar a Vox cerca del 25% de los votos. La formación de Abascal también ha sufrido una crisis interna durante las últimas semanas, tras la expulsión de dos destacados dirigentes: Javier Ortega Smith y José Ángel Antelo.

El recorrido histórico de los resultados populares en la comunidad muestra un claro retroceso desde las mayorías absolutas alcanzadas en décadas pasadas. En los actuales comicios de 2026, el PP ha mejorado su representación respecto a los 31 procuradores logrados en 2022, pero sigue lejos de los registros marcados por Juan Vicente Herrera, que presidió la Junta entre 2001 y 2019 y llegó a obtener hasta 53 escaños en 2011. El peor registro reciente del PP se dio en 2019, cuando sumó solamente 29 procuradores, mientras que por primera vez el PSOE se adjudicó la victoria aunque sin poder gobernar gracias a un pacto de los populares con Ciudadanos.

Tras ese acuerdo, Mañueco asumió la presidencia con el apoyo de Francisco Igea, entonces líder regional de Cs, respaldado por 12 escaños. El medio revisó la secuencia histórica del PP en Castilla y León, desde la recuperación del gobierno autonómico por parte de José María Aznar en 1987 con 32 escaños, hasta el ascenso progresivo durante las décadas siguientes y la etapa de dominio con Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera, cuyas cifras distan de los actuales escenarios multipartidistas y de fragmentación del voto.

La actual correlación de fuerzas mantiene la necesidad de entendimientos entre los partidos del espectro conservador. En la valoración de la dirección popular, también recogida por el medio, la clave pasa por mantener la fórmula de acuerdos que ha permitido a la formación sostenerse en el poder, ya que la última mayoría absoluta data de 2011, antes de la fragmentación del bipartidismo. De este modo, la estructura política de Castilla y León sigue apostando por el diálogo entre fuerzas afines para la constitución del gobierno autonómico, sin que existan indicios de una recuperación inminente de las mayorías absolutas que caracterizaron a la comunidad durante los noventa y la primera parte del siglo XXI.