La autora Melba Escobar busca en 'Las huérfanas' la identidad de la madre en la familia

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Carmen Sigüenza

Madrid, 11 mar (EFE).- "Mamá se arrojó por la ventana de un cuarto piso once años antes de tenerme. Así comienza 'Las huérfanas', la novela de la colombiana Melba Escobar, basada en hechos reales y en la que reconstruye la memoria de su familia, marcada por una madre diva, muy especial, que se resistió al papel de madre abnegada.

Melba Escobar (Cali, 1976) traza así en 'Las huérfanas' (Temas de hoy) la vida de su madre, Miriam Nogales, guiada por un detonante que fue la muerte de la prima de la autora, que también se llamaba Miriam Nogales, y que se suicidó (ésta sí que lo consiguió) 30 años después de que lo hubiera intentado su madre.

"A mi prima la bautizaron con el nombre de mi madre en honor a su tía superviviente. Entonces vi una concatenación de hechos desafortunados que se repiten, silencios que llevan todas las familias y que te hacen preguntas. El libro habla de la identidad femenina en el marco fraternofilial", explica a EFE la escritora y periodista.

Pero esta novela, además de ser una catarsis para la autora y sus hermanas, es un texto que explora la salud mental y reflexiona sobre el papel de la maternidad y la identidad de otras mujeres que viven en el libro, como su peculiar tía Melba, una mujer que nunca salió de su casa porque no la dejaron ser monja de clausura.

"Mi madre fue una mujer soberbia, maravillosa en muchos sentidos antes de ser madre, y luego se vio confinada a lo doméstico y tuvo que renunciar a la mujer que había sido", argumenta.

"Hablo del desgarro de volverse madre, de lo que nos cuesta en cuanto a identidad dejar de ser mujer para volvernos madre a secas", precisa.

Escobar también habla del momento que su madre escogió para contarle ese intento de suicidio, y que fue cuando a ella le llegó la menstruación, a los 12 años. "Me trató por primera vez como una mujer, y me habló de los efectos químicos de la depresión posparto no tratada, y de cómo esos cambios biológicos pueden ser peligrosos", dice.

"Y me quedo -subraya- con la advertencia que me hizo: 'Ahora que puedes ser madre, piensa que también puedes morir o tener esa pulsión'. Ahora que he hecho las paces, y con el tiempo, eso que me dijo lo veo fascinante, y me hubiera gustado preguntarle, antes de morir, cómo se le había pasado eso por la cabeza".

Hechos reales de una familia que se enmarcan en un contexto social y político concreto de las sociedades española y colombiana, porque la madre de Escobar fue una mujer de familia española de la alta sociedad que conoció a su padre, de origen humilde y de Cali, en el París de los años 60, en la Sorbona, donde estudiaban ambos.

"Ella se fue detrás de mi padre a Colombia y abandonó su familia y su país. Mi madre fue sobresaliente en todo. Estudió Psicología con Piaget. Hablaba cinco idiomas, pero se enamoró de un caleño lleno de encantos, se quedó embarazada y su historia se truncó", argumenta la autora de 'Duermevela'.

Su madre quedó atrás 'criando' hijas y el padre fue creciendo y llegó a ser alcalde de Cali, ministro de Educación y de Justicia con Belisario Betancur y embajador de Colombia en Estados Unidos, y estuvo en las conversaciones de Paz en los años 80.

"Mi madre no tuvo esa visibilidad ni reconocimiento y se lo merecía, dice Escobar. "Ha sido muy importante reconstruir a mi madre, porque creo que las hijas tendemos a creer que las madres nacieron el mismo día que nosotras", concluye la autora de este libro que ha sido todo un éxito en Colombia y que se publica ahora en España, donde ella vive. EFE

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