Dos millones de personas afectadas por covid persistente: el 62 % se contagió trabajando

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Madrid, 11 mar (EFE).- Seis años después de la declaración del estado de alarma, más de dos millones de personas siguen afectadas por covid persistente, aunque la mitad no recibe ningún tratamiento específico; pese a que el 62 % de los contagios fueron en el trabajo, solo uno de cada cuatro se ha reconocido como accidente laboral o enfermedad profesional.

Son datos del estudio presentado este miércoles por la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF) sobre las secuelas del covid persistente, en el que denuncia que los afectados carecen de una protección adecuada por parte de empresas y autoridades sanitarias, e incluso en muchos casos se les presiona y discrimina en sus puestos de trabajo.

Fatiga o cansancio extremo, dolores musculares o articulares, dificultad para concentrarse, pérdida de memoria, insomnio o alteraciones del sueño, ansiedad o depresión son las principales secuelas de una enfermedad que, aunque el virus ya no esté activo, no deja al organismo terminar de recuperarse con alteraciones en el sistema inmunológico, cardiovascular o respiratorio.

Según el análisis, realizado sobre una muestra de 1.500 afectados, la mitad de ellos no está recibiendo un tratamiento médico específico, lo que para el sindicato pone de manifiesto la dificultad que supone el diagnóstico y la atención del covid persistente.

La encuesta revela que el covid persistente está afectando principalmente a mujeres trabajadoras en edades medias de la vida laboral: ocho de cada diez de los afectados encuestados son mujeres y el grupo de edad más representado es el de 51 a 60 años (40,2 %).

De promedio, cada persona declara más de seis síntomas persistentes, lo que refleja una carga importante de afectación en la vida diaria y en la capacidad para desarrollar la actividad laboral, señala el sindicato.

El sector con mayor presencia de afectados es sanidad (el 36 % de las respuestas) pero el covid persistente también está en otros ámbitos laborales de las administraciones públicas y la empresa privada.

"Seis años después de la pandemia, los afectados sufren un doble abandono, laboral y sanitario, a lo que hay que sumar el tormento de los síntomas", ha explicado la secretaria nacional de Prevención de Riesgos Laborales de CSIF, Encarnación Abascal.

Pese a que seis de cada diez cree haberse contagiado en el trabajo, solo al 21 % se le reconoce como origen laboral. Esto supone una peor protección económica, menor responsabilidad de la empresa, dificultades para el reconocimiento de incapacidades y peor vigilancia de la salud, destaca CSIF.

Por ello, el sindicato más representativo en las administraciones públicas reclama el reconocimiento del covid persistente como enfermedad profesional, un fondo de compensación para los contagiados por exposición laboral, protocolos específicos y refuerzo de la atención sanitaria y mental, entre otras medidas.

El 75,3 % ha estado de baja médica, un 69 % ha solicitado ayuda psicológica (aunque solo la ha recibido un 7,6 %); cuatro de cada diez dice sufrir discriminación y presión en el trabajo, y un 67 % señala que la empresa no sabe actuar.

Fue en el ámbito sanitario donde se produjo un porcentaje más elevado de contagio en el ejercicio de la actividad profesional.

"Las administraciones se han olvidado de cuidar a aquellos que estuvieron en primera línea, cuidando; hay que denunciar esa situación y sacarla a la luz", ha aseverado Abascal. "El covid no es parte del pasado, sino un presente y es un problema real de salud".

Muchos de los afectados han sufrido bajas médicas prolongadas (el 74 % con una duración acumulada superior a seis meses), cambios en la situación laboral, incluyendo incapacidad temporal prolongada, adaptaciones de puesto o procesos de incapacidad permanente.

Por ello, el sindicato incide en la necesidad de adaptar los puestos de trabajo en todos los sectores, refuerzo del seguimiento médico laboral, atención a la salud mental de los trabajadores con esa enfermedad, sensibilización en el entorno laboral, unidades especializadas en todos los servicios de salud y un registro steatal de pacientes y personas trabajadoras afectadas.

Entre las principales barreras para pedir la adaptación en el trabajo señalan la falta de sensibilidad o apoyo de la empresa (24 %), desconocimiento del proceso (22 %), rechazo por parte de sus superiores (15 %), comunicaciones poco claras (9 %) y miedo a represalias o estigmatización (5 %).

Varios afectados han denunciado en el acto el abandono y la falta de reconocimiento de la patología que sufren, como Silvia Maya, trabajadora de una residencia donde se contagió de la enfermedad. "Somos como invisibles, yo me contagié en el trabajo, solicitamos mascarillas y nos dijeron que alarmábamos a los demás. Sentí la soledad y el abandono". EFE