Abascal acusa al PP de promover "mentiras" y "una guerra sucia" contra Vox y constata la "dificultad" de pactar

Santiago Abascal denuncia ataques persistentes de los populares y señala impedimentos para llegar a consensos en varias comunidades, advirtiendo que la situación perjudica las opciones de alianza tras recientes derrotas y tensiones internas en su partido

Guardar
Imagen EG6GBLESS5GPJD7FGPMPOTLD4Q

Santiago Abascal ha puesto el foco en las recientes expulsiones dentro de su partido, haciendo referencia a los efectos que estas tensiones internas están generando en el clima político y en la capacidad de su formación para llegar a acuerdos. Según consignó el medio, el líder de Vox ha planteado que los obstáculos internos, junto con los ataques del Partido Popular, afectan negativamente las posibilidades de establecer alianzas tras reveses electorales y aumentan la dificultad de negociar en varias comunidades autónomas.

De acuerdo con la información publicada por el medio, Abascal ha acusado al Partido Popular de impulsar una estrategia sustentada en “mentiras”, “guerra sucia” y “demonización” hacia Vox. Estas declaraciones las hizo a través de una comparecencia ante los medios, en la que no se permitieron preguntas, y en la que aseguró que existe un “ataque permanente” por parte del PP a su formación. Tal como reportó la fuente, Abascal interpreta estos ataques como maniobras de desgaste orientadas a debilitar a Vox en una secuencia de procesos electorales importantes, como los celebrados recientemente en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía.

El dirigente subrayó la dificultad de “negociar” y alcanzar acuerdos de gobierno en regiones como Extremadura y Aragón, dos comunidades donde las conversaciones para conformar ejecutivos de coalición atraviesan fases de estancamiento y falta de avances. La semana pasada, detalló el medio, Vox fue responsable de la caída de la investidura de la popular María Guardiola en Extremadura. Paralelamente, en Aragón, el diálogo entre ambas formaciones sigue bloqueado sin que existan movimientos que presagien un pacto cercano.

Según lo consignado por la fuente, las tensiones descritas se han visto agravadas por una “crisis interna”, a la que Abascal aludió citando la expulsión de Javier Ortega Smith y la suspensión cautelar de José Ángel Antelo, exlíder del partido en Murcia. Aunque evitó mencionar los nombres de manera directa, el líder de Vox se refirió explícitamente a la incidencia que estos episodios internos tienen sobre la imagen del partido y su capacidad negociadora con el PP.

El medio recogió que, a juicio de Abascal, la presión que ejerce el Partido Popular sobre Vox responde a la intención de entorpecer los acercamientos y eventuales pactos que las dos formaciones podrían alcanzar después de las próximas citas electorales. Considera que los intereses del PP pasan por debilitar a Vox para hacerle perder fuerza en la formación de gobiernos autonómicos. A propósito de la situación en Castilla y León y Aragón, los sondeos apuntan a que ambas organizaciones podrían verse obligadas a negociar entendimientos tras los próximos procesos electorales, aunque la actual falta de avances y la continuidad del enfrentamiento político auguran negociaciones complejas.

Tal como publicó la fuente, Abascal reafirmó que Vox enfrenta un panorama complejo para sacar adelante las negociaciones y conseguir gobiernos de coalición en las comunidades donde los resultados electorales han dejado a ambas fuerzas pendiendo de posibles pactos para la conformación de ejecutivos. La tensión se incrementa al combinar la presión proveniente del exterior del partido —personificada en el PP— con los conflictos internos que han saltado a la luz en los últimos días y que, según manifestó Abascal, contribuyen a la “dificultad” para “llevar a buen puerto” cualquier acuerdo.

Diversos episodios recientes, según reportó la fuente, han erosionado la confianza entre Vox y el PP, circunstancia que ha terminado reflejándose en la fragmentación de la derecha en varios territorios. Esta situación, de acuerdo a lo manifestado por Abascal y lo consignado en los últimos informes, condiciona la viabilidad de los ejecutivos autonómicos y pone en entredicho la capacidad de encontrar espacios de entendimiento en futuras negociaciones.