Rajoy avisa de que la alternativa a un "extremista" no es otro, que "ni come ni deja comer" y genera inestabilidad

El ex jefe del Ejecutivo defendió durante un acto en Segovia que el país requiere estabilidad y rigor para garantizar progreso, cuestionando la eficacia de las propuestas ideológicas y demandando mayor responsabilidad a los responsables públicos en el actual contexto político

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En su intervención durante un acto en Segovia, Mariano Rajoy destacó que el Estado no es generador de bienestar, citando el caso de la Alemania Oriental como ejemplo de cómo el comunismo no consiguió equiparar su desarrollo económico al de la zona occidental tras décadas de diferencia. El expresidente del Gobierno, ante miembros de la Asociación de Directivas y Empresarias de Segovia (ADESE) y junto al candidato autonómico Alfonso Fernández Mañueco, cuestionó la eficacia de enfoques ideológicos y advirtió sobre los riesgos de políticas que, a su juicio, elevan la carga fiscal a quienes impulsan la creación de empleo. Según reportó el medio, Rajoy insistió en que España todavía cuenta con sectores que sostienen teorías sobre el Estado como motor central del progreso económico, algo que calificó como un modelo fracasado.

De acuerdo con la información publicada, Rajoy sostuvo que la alternativa política a un “extremista” no puede basarse en otra postura extrema que, según sus palabras, “ni come ni deja comer”, ya que esto conduce a la inestabilidad institucional, frecuentes repeticiones electorales y falta de certezas para los agentes sociales. Tal como publicó el medio, señaló que la existencia de gobiernos que, bajo su perspectiva, no logran proporcionar estabilidad provoca que “las elecciones se celebren cada mes y medio” y dificultan el normal funcionamiento de las instituciones democráticas. Si bien Rajoy evitó aludir directamente a formaciones o personas específicas, remarcó ante los asistentes que el mensaje quedaba claro.

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Según informó la fuente, Rajoy vinculó directamente la estabilidad política a la existencia de presupuestos responsables, criticando la ausencia de nuevas cuentas públicas durante los últimos cuatro años. Sostuvo que dotar de recursos económicos al país a través de presupuestos permite la conducción rigurosa de las políticas públicas, mientras que el desgobierno y la falta de previsión, en su opinión, erosionan la confianza en las instituciones. Alertó, además, sobre los efectos adversos de la “sobrelegislación” y el endeudamiento público por encima de las capacidades recaudatorias del Estado.

El medio detalló que, para Rajoy, resulta fundamental que los responsables públicos se centren en la gestión efectiva de los servicios y en políticas orientadas a mejorar la vida de los ciudadanos, alejándose de la ideologización excesiva. Afirmó que el objetivo primordial de toda política económica debería ser la generación de empleo y riqueza, lo que resulta, a su entender, mucho más exigente que “hacer pobres a los ricos”. Según su visión, crear condiciones para que las empresas y los emprendedores puedan desarrollar su actividad es el mejor método para aumentar el bienestar y consolidar las bases del progreso social.

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En el acto, Rajoy indicó que entre los 20 o 21 millones de trabajadores estimados en España, aproximadamente 3 o 3,5 millones pertenecen al sector público. Remarcó que la mayor parte de la creación de empleo corresponde al sector privado y defendió la necesidad de proteger e incentivar a dichos actores económicos, ya que son ellos quienes pagan impuestos y contribuyen al sostenimiento de los servicios públicos. Según consignó el medio, Rajoy alertó de que una política fiscal excesivamente gravosa podría obstaculizar el crecimiento y desalentar la creación de empleo.

Tal como señaló el medio, el expresidente recomendó que el gobierno evite caer en lo que denominó “debates perversos”, centrados en la redistribución a través de la penalización a las rentas altas más que en la mejora de la situación de los ciudadanos con menores ingresos. Propuso “menos ideología” y protagonismo para las políticas que favorezcan la creación de empleo de calidad, todo ello bajo un Estado que, según definió, debe limitarse a facilitar el desempeño de la economía y a gestionar los servicios básicos con responsabilidad.

Durante su ponencia, Rajoy puso como ejemplo la puntualidad de los trenes en épocas pasadas, aludiendo a la gestión anterior como garantista de los servicios públicos y contraponiéndola a la situación actual, donde, según él, los debates públicos y la proliferación de polémicas restan atención a las verdaderas responsabilidades gubernamentales. De acuerdo con la información recogida, manifestó que la acumulación de debates y declaraciones huecas impide a la Administración del Estado cumplir adecuadamente con su función.

Entre sus recomendaciones, Rajoy abogó por mantener prudencia fiscal, evitar el gasto por encima de lo necesario, controlar el endeudamiento y no elevar en exceso los impuestos. Advierte especialmente sobre el aumento de las cotizaciones a la seguridad social, que podría transformarse en un serio problema financiero. Además, identificó la inflación como el “peor de los impuestos”, por su impacto directo en el bienestar de la población y porque actúa sin necesidad de aprobación parlamentaria.

El medio reportó que Rajoy concluyó su exposición reclamando un entorno estable y responsable, que proporcione seguridad a empresas y ciudadanos, y reiteró que la mejor forma de fortalecer la economía y generar riqueza consiste en apoyar a quienes impulsan el empleo y, así, reforzar el sistema de servicios públicos. Solicitó responsabilidad a los gobernantes para que los debates se centren en aportar soluciones efectivas y asequibles a las necesidades reales de la sociedad.

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