El operativo más reciente de las autoridades estadounidenses contra embarcaciones vinculadas al comercio de crudo venezolano se realizó pocas horas antes de que el expresidente Donald Trump se reuniera en la Casa Blanca con la líder opositora María Corina Machado, en un contexto de negociaciones y movimientos diplomáticos relacionados con el futuro de Venezuela y la situación energética global. Según informó EFECOM, la Guardia Costera de Estados Unidos detuvo al petrolero Veronica en el Caribe bajo la acusación de quebrantar el bloqueo estadounidense al petróleo de Venezuela, una medida que forma parte de la estrategia de presión de Washington sobre el entorno del presidente venezolano Nicolás Maduro.
La secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Kristi Noem, comunicó a través de un mensaje en la red social X que la operación se ejecutó en coordinación con los departamentos de Defensa, Estado y Justicia, y difundió un video que documenta el abordaje al buque cisterna. De acuerdo con EFECOM, Noem explicó que el Veronica, considerado parte de la llamada “flota fantasma” sancionada, ya había navegado previamente por aguas de jurisdicción venezolana y se encontraba en desacato a la cuarentena decretada durante la administración Trump sobre embarcaciones sujetas a sanciones en la región del Caribe.
La funcionaria estadounidense sostuvo que la acción fue conforme al derecho internacional y subrayó la posición de Washington con la frase: “como ya se ha demostrado con varios abordajes, no hay forma de eludir ni escapar de la Justicia estadounidense, punto”, recogió EFECOM. Este decomiso representa el sexto operativo de este tipo desde el inicio de la política estadounidense de incautaciones y bloqueo de buques sancionados en el área. Según publicó EFECOM, la campaña de presión busca influir sobre el gobierno de Nicolás Maduro, utilizando como herramientas los controles a rutas marítimas clave para la exportación de energía y materias primas venezolanas.
La intensificación de la vigilancia y la presencia militar de EE.UU. en el Caribe desde agosto pasado se enmarca en la llamada operación Lanza del Sur. Bajo este despliegue, fuerzas estadounidenses han destruido naves señaladas por supuesto vínculo con actividades de narcotráfico y eliminado a la mayoría de sus tripulantes, detalló EFECOM. Esta campaña coincide con acciones de interdicción que han alcanzado también a embarcaciones de otras banderas, como el Marinera, un navío ruso interceptado en el Atlántico Norte luego de ser perseguido durante varias semanas. El Marinera, anteriormente identificado como Bella 1 y con bandera guyanesa, fue intervenido la semana anterior.
De acuerdo al medio EFECOM, durante los meses recientes se han realizado capturas de otros buques cisterna implicados en el traslado de hidrocarburos venezolanos, entre ellos el Olina, el M/T Sophia, el Centuries y el Skipper, con los dos últimos sujetos a incautación en diciembre. La secuencia de operativos responde a un esfuerzo sostenido por frenar el flujo de crudo venezolano hacia mercados internacionales, decisión que Washington ha consolidado como parte de una política más extensa tendiente al aislamiento internacional de Caracas y el bloqueo de las fuentes de ingresos estatales venezolanas.
El contexto del operativo revela un panorama de cambios políticos acelerados en Venezuela, informados por EFECOM, donde tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores—quienes fueron trasladados a Nueva York el 3 de enero—, Delcy Rodríguez, vicepresidenta, asumió la presidencia interina. El día previo a la incautación del Veronica, Trump sostuvo una conversación telefónica con Rodríguez en la que abordaron temas clave relacionados con petróleo, minerales, comercio y seguridad.
Según reportó EFECOM, tras la captura de Maduro, Donald Trump ha señalado que el gobierno estadounidense ejerce ahora un control directo sobre el gobierno venezolano e informó sobre acuerdos para importar millones de barriles de petróleo de Venezuela. En sus anuncios, Trump ha delineado una política de supervisión ampliada sobre los recursos y las rutas comerciales de Caracas, elevando la presión sobre la estructura de poder venezolana y sus conexiones con el mercado global de energía. La secuencia de abordajes y retención de buques, junto con el refuerzo de la presencia militar estadounidense en la zona, estructura así un nuevo escenario de control y vigilancia en el Caribe, según consignó el medio EFECOM.

