
Eneko Andueza, secretario general del PSE-EE, puso el acento en la importancia de no aumentar la frustración de la ciudadanía vasca con procesos que tengan pocas posibilidades de prosperar en Madrid, refiriéndose a los riesgos de impulsar reformas institucionales sin base constitucional. Según informó Europa Press, Andueza afirmó que su partido no participará en acuerdos relacionados con un nuevo estatus o estatuto para Euskadi si el planteamiento implica sobrepasar la Constitución, romper el marco normativo o alterar la estructura del Estado.
Durante una entrevista en Herri Irratia-Radio Popular, recogida por Europa Press, Andueza defendió la renovación del Estatuto de Gernika con el propósito de incorporar derechos sociales ganados desde su aprobación, hace 46 años. El líder socialista señaló que la situación institucional entonces era incipiente, al estar Euskadi y el resto del Estado iniciando la construcción de sus estructuras democráticas y de autogobierno bajo una nueva Constitución. Explicó que, a su juicio, el retraso en la aprobación de un estatuto renovado responde a que fuerzas nacionalistas como la izquierda abertzale y el PNV han priorizado cuestiones identitarias sobre las necesidades sociales de la ciudadanía.
De acuerdo con lo publicado por Europa Press, el dirigente subrayó que el PSE-EE mantiene una línea firme respecto al respeto del marco jurídico vigente. Aseguró que no aceptarán plazos impuestos para cerrar esta reforma y que la responsabilidad de que las negociaciones fructifiquen recae, según su visión, en los partidos nacionalistas. Indicó además que no cruzarán la frontera de la legalidad establecida por el orden constitucional, para evitar un escenario en el que la ciudadanía vea frustradas sus expectativas por acuerdos que no pueden ejecutarse.
Andueza reiteró que cualquier acuerdo debe adaptarse a la Constitución española y enfatizó que si esto no se cumple, el PSE-EE no participará en ese pacto. Añadió que, en su experiencia, las negociaciones para actualizar el Estatuto de Gernika han encallado previamente por la insistencia en cuestiones identitarias planteadas por los nacionalistas. Sostuvo que mientras no haya un giro en la actitud de EH Bildu y el PNV, las negociaciones seguirán estancadas y reiteró la postura socialista de priorizar el blindaje de los derechos sociales, proyectando un marco legal que garantice la convivencia, diversidad y pluralidad para Euskadi a largo plazo.
El secretario general mantuvo que episodios anteriores demuestran la persistencia de algunos actores en impulsar propuestas fuera de los márgenes constitucionales. Aludió a negociaciones durante dos legislaturas previas en las que, con casi un texto consensuado, parte de los actores optaron por apostar por lo que denominan derecho a decidir, es decir, la autodeterminación, opción que considera incompatible con el actual marco estatal.
Respecto al modelo de gobernanza, Andueza explicó que los nacionalistas defienden una relación de igual a igual entre el Gobierno de España y el Gobierno Vasco, aunque en el Estado de las Autonomías el Ejecutivo central tiene una posición prevalente. Precisó, según reiteró Europa Press, que la actual relación bilateral permite cogobernanza, acuerdos relevantes y avances, siempre dentro de la legalidad. En este sentido, el dirigente remarcó la imposibilidad de sortear la Constitución y cuestionó la viabilidad de experimentar alteraciones estructurales fuera del orden normativo estatal.
El líder del PSE-EE consideró que el texto consensuado en la ponencia de autogobierno representa un soporte válido para reanudar negociaciones. Rememoró que, en su momento, PSE-EE, PNV y Elkarrekin Podemos acordaron un texto de base con potencial para ampliar el acuerdo a otras fuerzas. Sostuvo que el eventual consenso que buscan las tres grandes tradiciones políticas de Euskadi no depende exclusivamente de las fuerzas locales, ya que toda modificación estatutaria debe obtener respaldo en Madrid.
Sostuvo, según resaltó Europa Press, que avanzar hacia una propuesta para el estatuto sin garantías de éxito en Madrid podría emular la experiencia frustrada vivida en Cataluña hace poco más de una década. Andueza rechazó caminos que lleven a textos que puedan ser impugnados ante el Tribunal Constitucional o que no superen el trámite parlamentario nacional.
Insistió, además, en la relevancia de garantizar la constitucionalidad del nuevo estatuto, trasladando que el apoyo no debe limitarse al PSOE, el PNV y EH Bildu, sino que sería indispensable el concurso de otras fuerzas como Junts o ERC. Señaló que estos partidos catalanes ya han vivido procesos fallidos y experiencias que, en sus palabras, se consideran errores evidentes. Por último, reafirmó la intención socialista de dotar de realismo la negociación para evitar propuestas que no puedan prosperar, cerrando filas en torno al respeto a la legalidad y en la protección de los derechos sociales para la ciudadanía vasca.

